Los inicios del ciclocross femenino
El ciclocross femenino tuvo un desarrollo más lento y con menor visibilidad que el masculino. Los primeros campeonatos mundiales femeninos se celebraron en 1967, pero durante décadas las mujeres compitieron con menos pruebas en el calendario, menos retransmisiones televisivas y mucho menos presupuesto que sus homólogos masculinos. A pesar de ello, la calidad deportiva y la pasión de las corredoras nunca dejaron de crecer.
En los años 1980 y 1990, las ciclistas de países como Países Bajos, Bélgica y Francia dominaron el circuito. La competición fue ganando en competitividad y regularidad hasta que, en los 2000, el ciclocross femenino vivió un momento bisagra con la aparición de una figura que cambiaría todo.
La era Marianne Vos
Marianne Vos transformó el ciclocross femenino de la misma manera que lo hizo en el resto de disciplinas ciclistas. La holandesa, considerada la ciclista más completa de todos los tiempos, ganó ocho Campeonatos del Mundo de ciclocross entre 2006 y 2023, con un dominio tan absoluto que elevó el nivel general de la disciplina y atrajo la atención mediática internacional hacia el ciclocross femenino.
Vos alternó el ciclocross con el ciclismo en ruta, el mountain bike y la pista, ganando en todas ellas. Su polivalencia y longevidad, compitiendo a alto nivel durante más de veinte años, son únicas en la historia del ciclismo.
La respuesta belga: Sanne Cant
Sanne Cant fue durante años la principal rival de Vos y el estandarte del ciclocross belga femenino. Con tres títulos mundiales y múltiples victorias en las grandes series internacionales, Cant representó la respuesta belga al dominio holandés y mantuvo encendida la rivalidad entre los dos países que definen el ciclocross mundial.
La nueva reina: Fem van Empel
A partir de 2022, una nueva figura tomó el relevo generacional del ciclocross femenino. Fem van Empel, nacida en 2002 y formada en el ciclismo holandés, irrumpió con una potencia y una técnica extraordinarias. Ganó el Campeonato del Mundo en 2023 y 2024, confirmando que el relevo generacional está en marcha y que el ciclocross femenino vive una de sus mejores épocas.