El duelo que elevó el ciclocross
La rivalidad entre Wout Van Aert y Mathieu van der Poel es una de las más emocionantes en la historia del deporte ciclista. Empezó en el ciclocross a mediados de la década de 2010, cuando ambos corredores, prácticamente de la misma edad, comenzaron a dominar la disciplina de forma alternada en una sucesión de victorias y derrotas que mantenían a los aficionados al borde de su asiento en cada carrera.
Van Aert, belga, ganó tres mundiales consecutivos entre 2016 y 2018. Van der Poel, holandés, consiguió su primer mundial en 2015 y luego acumuló cuatro más entre 2019 y 2023. Sus duelos directos en circuitos embarrados, con cambios de ritmo explosivos y ataques que solo el contrario podía responder, generaron imágenes que quedarán en la memoria del ciclocross para siempre.
La transición a la carretera
Lo que hizo especialmente extraordinaria a esta generación fue la capacidad de ambos corredores para dominar igualmente en el ciclismo de carretera. Van Aert ganó etapas en el Tour de Francia, el Campeonato del Mundo en ruta y clásicas como la Gante-Wevelgem o la Amstel Gold Race. Van der Poel ganó el Tour de Flandes, el Amstel Gold Race, la París-Roubaix y etapas en las tres grandes vueltas.
El efecto mediático
La popularidad mundial de Van Aert y Van der Poel elevó el perfil mediático del ciclocross a niveles nunca vistos. Las pruebas en las que participaban eran retransmitidas en directo internacionalmente, los circuitos se llenaban y el deporte llegó a audiencias nuevas en países sin tradición ciclista. El ciclocross dejó de ser un deporte de nicho belga-holandés para convertirse en un espectáculo global.
El legado
La generación Van Aert - Van der Poel dejó el listón muy alto para sus sucesores. Corredores como Eli Iserbyt (Bélgica), Lars van der Haar (Países Bajos) o Thibau Nys (Bélgica) luchan hoy por la hegemonía dejada por los dos grandes, conscientes de que compiten a la sombra de una de las rivalidades más épicas de la historia del ciclismo.