En el verano de 2021, el cricket inglés lanzó un experimento sin precedentes: The Hundred, un nuevo formato de cricket de 100 bolas diseñado para atraer a espectadores que nunca habían visto un partido de cricket. La reacción fue inmediata, apasionada y profundamente dividida. Para unos, The Hundred era la salvación del cricket en Inglaterra; para otros, era la traición definitiva a la esencia del deporte. Lo que nadie podía negar es que el debate que generó demostró que el cricket, incluso después de 300 años de historia, todavía es capaz de provocar controversia.
¿Qué es The Hundred y cómo funciona?
The Hundred es un formato de cricket de 100 bolas por equipo. En el T20 estándar son 120 bolas (20 overs de 6 bolas); en el ODI de 50 overs son 300 bolas. The Hundred reduce esa cifra a 100, distribuidas en sets de cinco o diez bolas desde el mismo extremo del campo antes de cambiar al contrario. Este sistema reemplaza el concepto de “over” —la unidad básica del cricket desde hace siglos— por el de “set”, lo que fue recibido por los puristas como una herejía.
Los partidos duran aproximadamente dos horas y media, con un intervalo de diez minutos entre las dos entradas. El formato está diseñado para ser de rápida comprensión para nuevos espectadores: el marcador muestra en todo momento cuántas bolas quedan, lo que crea una cuenta atrás fácil de seguir.
Los ocho equipos tienen nombres y colores modernos y están vinculados a ciudades o regiones: Birmingham Phoenix, London Spirit, Manchester Originals, Northern Superchargers, Oval Invincibles, Southern Brave, Trent Rockets y Welsh Fire. Cada equipo tiene un plantel de hombres y uno de mujeres, y los partidos femeninos a menudo preceden a los masculinos en el mismo estadio el mismo día.
El impacto en audiencias y el debate entre puristas y modernizadores
Los números de audiencia de The Hundred en sus primeras temporadas fueron inequívocos: la retransmisión en abierto por BBC y Channel 4 permitió que millones de personas que no tenían acceso a los canales de pago vieran cricket de alto nivel por primera vez en años. Las encuestas mostraron que una proporción significativa del público nuevo de The Hundred eran mujeres y personas de minorías étnicas que antes no veían cricket: exactamente el público que la ECB (England and Wales Cricket Board) quería alcanzar.
Al mismo tiempo, la controversia entre los aficionados tradicionales fue feroz. Los críticos señalaban que The Hundred había quitado partidos de primera clase a los equipos de condados durante el verano, perjudicando el desarrollo de los jugadores domésticos ingleses. También argumentaban que la innovación era cosmética: quitar 20 bolas al T20 no cambia fundamentalmente la naturaleza del juego, y el nombre “The Hundred” es simplemente marketing.
La versión femenina: el impacto más real
Si hubo un área donde The Hundred generó consenso casi universal, fue en el cricket femenino. La Women’s Hundred fue, desde su primera edición, un éxito rotundo: partidos retransmitidos en BBC en horario prime time, afluencia de público récord para el cricket femenino en Inglaterra y una visibilidad sin precedentes para jugadoras que antes competían ante audiencias muy reducidas.
Las internacionales del calibre de Nat Sciver-Brunt, Danni Wyatt y figuras de todo el mundo que participan como extranjeras han convertido la Women’s Hundred en el escaparate más importante del cricket femenino después de la WBBL australiana. Este impacto positivo en el juego femenino es probablemente el argumento más fuerte a favor de la existencia del formato.
La discusión sobre si The Hundred enriquece o empobrece el cricket inglés continuará durante años. Pero su existencia ya ha cambiado algo: ha demostrado que el cricket puede atraer a públicos completamente nuevos si se presenta de la manera adecuada, y esa lección, incómoda para los puristas, no tiene vuelta atrás.