En el cricket, los números mandan. Y hay un número que se ha convertido en sinónimo de grandeza absoluta en el arte del lanzamiento: 800. Esa es la cifra exacta de wickets que el lanzador de Sri Lanka Muttiah Muralitharan acumuló en su carrera en el cricket Test, estableciendo el récord absoluto en la historia del deporte que, para la mayoría de los analistas, pertenecerá a “Murali” para siempre.
De Kandy a la cima del mundo
Muralitharan nació en Kandy (Sri Lanka) en 1972 y debutó en el cricket internacional en 1992. Desde sus primeras actuaciones, su acción de lanzamiento generó controversia: su codo, debido a una condición congénita que le impedía extenderlo completamente, describía una trayectoria inusual durante el lanzamiento. Fue llamado por el árbitro en varias ocasiones y su acción fue investigada exhaustivamente. Sin embargo, múltiples estudios biomecánicos certificaron que su lanzamiento era legal, y Murali siguió adelante para convertirse en el mejor lanzador de spin de todos los tiempos.
El camino hacia los 800
Muralitharan superó el récord anterior —708 wickets del australiano Shane Warne— en 2007, en un partido contra South Africa. A partir de ese momento, cada nuevo wicket era un hito histórico. En su último partido de Test, contra India en Galle en julio de 2010, Muralitharan llegó al encuentro con 792 wickets. Necesitaba ocho más para redondear la cifra mágica de 800. Y los consiguió: el último wicket de su carrera, obtenido en su partido de despedida, fue el número 800. Una simetría narrativa perfecta que el cricket difícilmente podrá superar.
La técnica del maestro de spin
Lo que hacía tan difícil batear contra Muralitharan era la variedad y la inconsistencia de su giro. Su variante principal, el off-break, giraba de derecha a izquierda para un bateador zurdo. Pero su invención más temida era el doosra (literalmente “el otro” en urdu), una entrega que giraba en la dirección opuesta y que tardó años en ser identificada con certeza por los bateadores rivales. Esta capacidad para lanzar dos entregas que se comportaban de forma opuesta pero que salían de la mano con movimientos casi idénticos le proporcionaba una ventaja técnica sin igual.
Los 534 wickets en ODI
El dominio de Muralitharan no se limitó al Test cricket. En el formato ODI acumuló 534 wickets, también el récord histórico en ese formato. La combinación de sus 800 wickets en Test y sus 534 en ODI sitúa su cuenta total de wickets internacionales por encima de los 1.300, una cifra que ningún otro lanzador de la historia del cricket ni se aproxima a igualar.
El impacto en Sri Lanka
Para Sri Lanka, un país que emergió como potencia del cricket en los años 90 (con el World Cup de 1996 como momento fundacional), Muralitharan fue el símbolo más poderoso de esa nueva identidad deportiva. Su éxito arrastró el interés por el cricket en el país y generó una generación de jóvenes lanzadores inspirados por su ejemplo. El cricket de Sri Lanka antes y después de Murali son dos realidades completamente diferentes.
La rivalidad con Shane Warne
Una de las grandes narrativas del cricket de principios del siglo XXI fue la rivalidad estadística entre Muralitharan y el australiano Shane Warne, que terminó su carrera con 708 wickets. Ambos se disputaron durante años el título de mejor lanzador de spin del mundo, y sus actuaciones se comparaban constantemente. La conclusión mayoritaria de los expertos es que ambos fueron extraordinarios, pero el récord de 800 de Murali habla por sí solo.