En marzo de 2016, mucho antes de que la Drone Racing League tuviera su primera temporada televisada y meses antes del primer Campeonato del Mundo de la FAI, un evento en Dubai puso al drone racing en el mapa mediático global con un argumento irresistible: 1 millón de dólares en premios.
El World Drone Prix de Dubai
El World Drone Prix fue organizado con el apoyo del gobierno de Emiratos Árabes Unidos, que apostó por el evento como parte de su estrategia de posicionamiento de Dubai como ciudad de innovación tecnológica y destino de eventos internacionales de alto impacto.
El circuito se instaló en el centro de Dubai, con los rascacielos de la ciudad como telón de fondo. Los portales iluminados, los efectos de luz y la producción visual del evento eran de una escala nunca vista hasta entonces en el drone racing. El objetivo era claro: crear el equivalente del drone racing a las carreras de F1, con la misma espectacularidad visual y el mismo poder de atracción para los medios internacionales.
El premio total del evento fue de 1 millón de dólares, distribuido entre los finalistas. El primer puesto recibía 250.000 dólares, una cantidad que multiplicaba varios órdenes de magnitud cualquier premio previo en la historia del drone racing.
El ganador: Luke Bannister, 15 años
El ganador del World Drone Prix de Dubai fue Luke Bannister, el mismo piloto británico de 15 años que meses después ganaría el primer Campeonato del Mundo de la FAI en Shenzhen. La imagen de un adolescente recibiendo un cheque de 250.000 dólares por pilotar drones fue una de las más compartidas en redes sociales en marzo de 2016 y generó cobertura mediática internacional.
Para Bannister, el resultado fue la confirmación de que no era un talento local: era uno de los mejores pilotos del mundo, capaz de ganar en cualquier formato y contra cualquier competidor en condiciones de alta presión.
El impacto en la profesionalización del deporte
El World Drone Prix de Dubai tuvo un impacto inmediato en la percepción del drone racing como deporte profesional. Que existieran premios de esa magnitud demostraba que había dinero e inversión seria en el deporte, lo que a su vez atraía más inversores, más patrocinadores y más pilotos que consideraban seriamente dedicarse al drone racing de forma profesional.
Fue también la señal que convenció a Nicholas Horbaczewski y al equipo de la DRL de que el modelo de liga profesional con pilotos contratados era viable: si Dubai podía reunir 1 millón de dólares en premios para un evento de drone racing, la demanda de espectáculo y contenido relacionado con el deporte era real y estaba dispuesta a pagar.
Los premios en la era actual
Desde 2016, los premios en el drone racing han evolucionado. La DRL paga salarios a sus pilotos en lugar de depender principalmente de los premios por evento. Los campeonatos de la FAI y MultiGP ofrecen premios más modestos pero crecientes. El modelo económico del deporte ha madurado: en lugar de los grandes premios de un solo evento, la profesionalización implica contratos, patrocinios y salarios estables, un modelo más similar al de los deportes convencionales.
Sin embargo, el World Drone Prix de Dubai de 2016 sigue siendo el evento que estableció el listón de los premios en el deporte y demostró que el drone racing podía generar el tipo de inversión que convierte un hobby en un deporte profesional.