El pacing, o gestión del ritmo, es quizás la habilidad más importante en el duatlón. A diferencia de una carrera a pie o una prueba ciclista individual, el duatlón requiere distribuir los recursos energéticos entre tres segmentos de naturaleza muy diferente. Quien mejor gestiona esta distribución, no quien tiene más talento en un segmento concreto, suele ganar.
Por Qué el Pacing en Duatlón es Especialmente Difícil
En el duatlón, la tentación de ir al límite en la primera carrera es enorme: el atleta está fresco, los rivales salen rápido y el ambiente competitivo empuja a correr al máximo. El problema es que cada julio de energía gastado en exceso durante la primera carrera tiene consecuencias multiplicadas en el ciclismo y, sobre todo, en la segunda carrera.
El Modelo de Distribución de Esfuerzo
Una distribución equilibrada para un duatlón olímpico podría ser: primera carrera al 88-90% de la intensidad umbral de 10 km (zona aeróbica alta); ciclismo al 85-92% del FTP (zona 3-4 según la clasificación de potencia); segunda carrera con todo lo que quede (zona 4-5). Este modelo garantiza que la segunda carrera no sea un colapso sino una expresión real del rendimiento del atleta.
El Papel del Ciclismo en la Distribución Global
El ciclismo es el segmento más largo en tiempo y el que más energía consume en términos absolutos. La tentación de “atacar” en el ciclismo cuando uno se siente bien después de la primera carrera debe resistirse. Cada aumento de potencia por encima del umbral aeróbico en el ciclismo genera lactato que deberá pagarse en la segunda carrera.
Indicadores de Pacing Correcto
Señales de que el pacing está siendo correcto: primera carrera a ritmo constante o ligeramente negativo, ciclismo con potencia estable (sin picos bruscos en subidas o bajadas), llegada a T2 sin sensación de agotamiento total y segunda carrera con capacidad de acelerar en los últimos kilómetros.
Ajuste del Pacing Según la Distancia
La distribución óptima varía según la distancia. En el sprint (45-70 minutos), las intensidades son más altas en todos los segmentos porque la duración es menor. En la larga distancia (3-4 horas), el pacing debe ser más conservador y la gestión nutricional cobra más importancia. Cada distancia requiere su propio modelo de distribución.