Edoardo Mangiarotti es el esgrimista más laureado de la historia olímpica. Con 13 medallas olímpicas obtenidas en cinco ediciones de los Juegos entre 1936 y 1960, su trayectoria no tiene parangón en el deporte. Nacido en 1919 en Renate, Lombardía, fue un prodigio que comenzó a destacar siendo adolescente y mantuvo su nivel de élite durante más de dos décadas.
Inicios en la esgrima
Mangiarotti nació en el seno de una familia con vínculos con la esgrima: su padre Giuseppe fue también esgrimista y su primer entrenador. Desde niño mostró unas condiciones físicas y técnicas excepcionales para el deporte, con una velocidad de brazo y una coordinación que asombraban a quienes lo observaban.
Con solo 17 años fue seleccionado para los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, donde ya ganó una medalla de oro en florete por equipos. Aquella actuación juvenil anunció al mundo la llegada de un talento generacional.
Logros y récords
A lo largo de sus cinco participaciones olímpicas —Berlín 1936, Londres 1948, Helsinki 1952, Melbourne 1956 y Roma 1960— Mangiarotti acumuló 6 oros, 5 platas y 2 bronces, para un total de 13 medallas olímpicas, un récord absoluto en la esgrima que sigue en pie décadas después.
Sus victorias se repartieron entre el florete y la espada, lo que habla de una maestría técnica extraordinaria en dos disciplinas con características muy distintas. En el Campeonato Mundial de Esgrima también acumuló un palmarés impresionante, con múltiples títulos a lo largo de su carrera.
Estilo de juego y legado
Mangiarotti era conocido por la elegancia y precisión de su técnica, así como por su capacidad para adaptarse a distintos rivales y situaciones. En una época en que la esgrima italiana dominaba el mundo, él era el más brillante de todos.
Su dominio de la distancia y del tiempo de reacción eran sus cualidades más reconocidas. Sabía cuándo atacar y cuándo defender con una intuición táctica que sus rivales raras veces podían anticipar.
Impacto en el deporte
Mangiarotti es una leyenda no solo de la esgrima sino del olimpismo en general. Sus 13 medallas lo convierten en uno de los atletas más laureados de la historia de los Juegos Olímpicos en cualquier disciplina. Fue incluido en el Salón de la Fama de la FIE (Federación Internacional de Esgrima) y es considerado el padre de la esgrima moderna italiana.
Falleció en 2012 en Milán, a los 92 años, dejando un legado que los historiadores del deporte olímpico continuarán estudiando y admirando durante generaciones.