Las acciones simples son los movimientos fundamentales de la esgrima: el ataque, la parada y la respuesta. Todos los esquemas tácticos más complejos se construyen sobre estos tres elementos básicos. Dominarlos es el primer objetivo de cualquier esgrimista que comienza.
La posición de guardia
Antes de hablar de las acciones, hay que entender la posición de partida. La guardia es la posición de combate en la que el esgrimista espera y desde la que ejecuta sus movimientos. Se caracteriza por:
- Las piernas flexionadas, con los pies en ángulo recto entre sí y separados aproximadamente a la anchura de los hombros.
- El peso equilibrado entre las dos piernas para poder moverse rápido en cualquier dirección.
- El brazo del arma extendido parcialmente hacia el rival, con el arma apuntando amenazantemente.
- El otro brazo (el libre) elevado para el equilibrio.
Desde la guardia se realizan los avances (paso hacia el rival) y los retrocesos (paso hacia atrás), el flèche (carrera de ataque) y la luneta (el fondo o paso largo).
El ataque directo
El ataque directo es la acción ofensiva más básica. El tirador extiende el brazo del arma hacia el rival, apuntando a la zona válida, y simultáneamente da un paso hacia adelante (o ejecuta una luneta) para cubrir la distancia hasta el rival.
Para que el ataque tenga prioridad, el brazo debe extenderse antes de que el pie delantero toque el suelo en el avance. Si el movimiento del pie precede a la extensión del brazo, el ataque no tiene prioridad reglamentaria.
La luneta (o fondo) es la forma más común de concluir un ataque: el tirador proyecta el pie delantero hacia adelante mientras empuja con la pierna trasera, generando un movimiento explosivo que cubre una distancia significativa en un instante.
La parada (parade)
La parada es la respuesta defensiva al ataque: el tirador mueve su arma para interceptar, desviar o bloquear el arma atacante antes de que llegue a la zona válida. Existen cuatro paradas principales (numeradas del 1 al 8 en la tradición francesa), cada una protegiendo una zona diferente del cuerpo.
Una parada debe ser:
- Firme: el arma del atacante debe quedar claramente desviada, no simplemente tocada.
- Oportuna: debe realizarse antes de que el ataque llegue a la zona válida.
Una parada exitosa concede la prioridad al defensor para realizar su respuesta.
La respuesta (riposte)
La respuesta es el ataque que sigue inmediatamente a una parada exitosa. El defensor, que acaba de parar el arma del rival, tiene ahora la prioridad y puede atacar. La respuesta debe ser:
- Inmediata: sin pausa entre la parada y el ataque.
- Directa (o indirecta, si hay una finta): puede ir directa a la zona desprotegida que ha quedado libre tras la parada, o realizar un amago para evitar la posible contraparada del atacante.
La respuesta directa al cuerpo (sin amago) es la más rápida y la que mejor aprovecha la prioridad ganada. Si el atacante recupera su guardia antes de que llegue la respuesta, puede realizar una nueva parada y la prioridad cambia de nuevo.
La cadena de acciones
El combate de esgrima es una cadena de estas acciones: ataque → parada → respuesta → contraparada → contrarrespuesta… hasta que uno de los dos tira sin que el rival pueda parar, o hasta que ambos se tocan y el árbitro determina quién tenía la prioridad.