La parada y la respuesta son dos de las acciones más importantes de la esgrima técnica. Juntas forman una de las secuencias tácticas fundamentales del juego: el tirador defiende deteniendo el ataque rival (parada) y luego pasa a la ofensiva con un contraataque inmediato (respuesta o riposte). Dominar esta secuencia es esencial para competir en el nivel avanzado.
La parada puede realizarse de muchas formas. En esgrima clásica se habla de las “posiciones de parada” numeradas del uno al ocho, cada una cubriendo una zona diferente del cuerpo. En la práctica moderna, los tiradores usan tanto paradas de posición (blade contact) como paradas circulares (counter-parries) que recogen el arma del rival con un movimiento envolvente.
Lo que hace importante a la parada desde el punto de vista reglamentario es el derecho que concede. En florete y sable, el tirador que hace una parada exitosa adquiere prioridad para su respuesta. Si ambos tiradores se tocan simultáneamente durante la secuencia (el atacante con una remise y el defensor con su respuesta), el punto va al defensor que respondió.
La respuesta directa e indirecta
La respuesta puede ser directa, yendo en línea recta al objetivo más cercano, o indirecta, esquivando la guardia del rival con un movimiento de hoja antes de tocar. La respuesta directa es más rápida pero más predecible; la indirecta es más lenta pero puede sorprender al rival que espera la respuesta directa.
El reataque (remise)
Cuando el tirador que atacó no retira su arma después de ser parado y lanza un segundo ataque inmediato (remise), en florete y sable este reataque no tiene prioridad frente a la respuesta del defensor. Sin embargo, si el defensor no responde de inmediato y el reatacante llega primero, el árbitro puede conceder el punto dependiendo de la secuencia.