Ocho años. Ocho temporadas seguidas siendo el número uno del esquí alpino mundial. Eso es lo que consiguió Marcel Hirscher entre 2012 y 2019, un período de dominación tan sostenida que redefinió lo que significa la consistencia en el deporte de élite.
El austriaco que todo lo ganaba
Nacido en 1989 en Annaberg-Lungötz, Austria, Hirscher creció en un país donde el esquí es casi una religión. Debutó en la Copa del Mundo con 15 años y pronto fue evidente que tenía condiciones fuera de lo normal: una técnica inmaculada, una cabeza fría en los momentos de presión y la capacidad de rendir al máximo tanto en slalom como en gigante.
Su primer Globo de Cristal general llegó en la temporada 2011-12, y a partir de ahí no paró. Ganó ocho seguidos, un récord que hoy sigue en pie en la categoría masculina y que iguala el récord femenino de Annemarie Moser-Pröll.
Las 67 victorias
Hirscher no solo ganó el título general: acumuló 67 victorias en Copa del Mundo, distribuidas principalmente entre slalom (32 victorias) y gigante (21 victorias), con algunos triunfos en supercombinada y supergigante. Esta cifra lo colocó durante años como el segundo esquiador más ganador de la historia, por detrás únicamente de Ingemar Stenmark, hasta que Mikaela Shiffrin superó a ambos.
Entre sus victorias destacan especialmente sus actuaciones en los Mundiales: ganó siete medallas en Campeonatos del Mundo, incluyendo tres títulos en slalom gigante. En los Juegos Olímpicos de Pyeongchang 2018 logró el doblete gigante-combinada, coronando su palmarés olímpico.
La temporada perfecta de 2017-18
La temporada 2017-18 fue quizás su mejor año: ganó el globo general con una solvencia aplastante, sumó victorias en múltiples disciplinas y llegó a los Juegos Olímpicos de Pyeongchang en el mejor momento de su carrera. Los dos oros olímpicos confirmaron que Hirscher no era solo un dominador de la Copa del Mundo, sino también capaz de rendir cuando más importaba.
La retirada y el regreso sorpresa
En septiembre de 2019, con 30 años y con su cuerpo en perfectas condiciones, Hirscher anunció su retirada. Explicó que quería disfrutar de su vida familiar y que sentía que había dado todo lo que tenía al esquí. La noticia sorprendió al mundo del deporte blanco.
Pero años después llegó la sorpresa: Hirscher regresó a la competición en la temporada 2024-25, esta vez compitiendo para los Países Bajos, el país de su madre, lo que le permitía evitar el riguroso proceso de clasificación austriaco. Su regreso generó interés y debate en el mundo del esquí, demostrando que su historia todavía no había terminado.
Un legado sin discusión
Sea cual sea el desenlace de su regreso, el legado de Hirscher está grabado en los libros de historia: ocho Globos de Cristal consecutivos, 67 victorias, dos oros olímpicos y siete medallas mundiales. Pocos deportistas en cualquier disciplina han dominado su deporte con tanta contundencia durante tanto tiempo.