Si hay una habilidad que separa a los buenos jugadores de footvolley de los excelentes, esa es la recepción. Recibir bien un balón que viene rápido, a menudo con efecto, en arena inestable y sin poder usar las manos es quizás el mayor reto técnico del footvolley.
Por qué la recepción es tan exigente
En voleibol convencional, la recepción se hace con los antebrazos juntos, que forman una plataforma plana y predecible. El footvolley no dispone de esa herramienta. Los jugadores deben usar el pie, el muslo o el pecho, que tienen superficies de contacto mucho más pequeñas y curvas, lo que hace que el control del balón sea infinitamente más difícil.
A esto se suma que el balón de fútbol sala tiene un comportamiento diferente al de voleibol: es más pequeño, más pesado y su rebote en la superficie irregular del pie o el muslo es menos predecible. Y todo esto ocurre en arena, donde los movimientos son más lentos y la estabilidad del cuerpo es menor.
Técnicas de recepción
Interior del pie (la más usada)
El interior del pie ofrece la mayor superficie de contacto de entre todas las opciones. El jugador puede usarlo para amortiguar el balón y elevarlo suavemente para que el compañero pueda hacer el levante.
La clave de la buena recepción de pie es la amortiguación: en vez de golpear el balón, el jugador “cede” ligeramente con la pierna en el momento del impacto, absorbiendo la energía del balón y controlando hacia dónde se dirige.
Muslo
El muslo es útil cuando el balón llega a media altura (entre la rodilla y la cadera). Es una superficie más amplia que el pie y permite una amortiguación razonable. El riesgo es que la curva del muslo haga que el balón salga en una dirección inesperada si el ángulo de llegada es complicado.
Pecho
Para los balones que llegan a la altura del torso. El pecho es plano y relativamente estable, lo que permite amortiguar bien el balón si llega recto. Si llega con mucho efecto lateral, el control es más complicado.
Cabeza
Para los balones muy altos. La recepción de cabeza es la más difícil de controlar: el riesgo de que el balón salga en una dirección no deseada es alto. Se usa principalmente como último recurso cuando las otras opciones no están disponibles.
La posición defensiva
Los dos jugadores de footvolley distribuyen el campo entre ellos para la defensa. La posición más habitual es:
- Un jugador cerca de la red (en posición de bloqueo)
- Un jugador más al fondo del campo (en posición defensiva)
Cuando el equipo rival prepara el ataque, el jugador de fondo es el responsable principal de la recepción. El jugador de red puede retroceder si el ataque viene demasiado largo para su compañero.
La comunicación durante la defensa es crítica: los jugadores deben avisarse constantemente de quién va a recibir cada balón para evitar que ambos intenten recibirlo al mismo tiempo o que ninguno lo reciba.
La defensa del remate
Defender un remate potente de footvolley es de las acciones más difíciles del deporte. El balón llega a velocidades de más de 80-100 km/h, desde una altura de más de 2 metros, y hay que controlarlo con el pie o el muslo en una fracción de segundo.
Los mejores defensores del circuito mundial han desarrollado una especie de sexto sentido para anticipar la dirección del remate antes de que se ejecute, lo que les permite estar ya en la posición correcta cuando el balón llega. Esta anticipación se basa en leer el lenguaje corporal del rematador y el ángulo de aproximación del balón.