A principios de los años 1990, el fútbol playa existía como práctica popular en Brasil y como actividad informal en algunas playas del mundo, pero carecía de estructura, reglamento codificado y proyección internacional. La fundación de Beach Soccer Worldwide en 1992 cambió eso de manera radical.
David Hemmings y la visión de un deporte organizado
David Hemmings era un empresario británico con experiencia en la organización de eventos deportivos y una clara visión sobre el potencial del fútbol playa. Cuando visitó las playas de Brasil y vio los partidos que se celebraban de manera informal en Copacabana y otras playas de Río de Janeiro, reconoció inmediatamente el atractivo del espectáculo.
El fútbol playa tenía todo lo que un producto deportivo necesita: velocidad, goles, acrobacia, un entorno visual atractivo (la playa, el mar, el sol) y una base de práctica ya establecida en el país de mayor tradición futbolística del mundo. Lo que faltaba era estructura: reglas codificadas, competiciones organizadas y una entidad que pudiera interlocutar con los grandes organismos del fútbol internacional.
Hemmings se propuso crear esa estructura. En 1992 fundó Beach Soccer Worldwide (BSW), organización con sede en Mónaco, y comenzó el proceso de codificación de las reglas del deporte.
La creación del reglamento
El proceso de crear las primeras reglas oficiales del fútbol playa no fue sencillo. Había que tomar el juego que existía en las playas de Brasil, con sus convenciones y sus particularidades, y transformarlo en un reglamento escrito, preciso y aplicable en cualquier parte del mundo.
Las decisiones fundamentales se tomaron en esa época: tres periodos de 12 minutos de juego efectivo (en lugar de dos partes), equipos de 5 jugadores, campo de 37x28 metros, sin fuera de juego, sustituciones ilimitadas, penalti en movimiento desde el centro del campo. Algunas de estas reglas recogían práctica habitual en las playas brasileñas; otras eran creaciones del equipo de BSW para adaptar el juego a una competición formal.
El resultado fue un reglamento coherente que preservaba la esencia del juego de playa —espectáculo, goles, acrobacia— mientras lo hacía apto para competiciones organizadas con árbitros formados y criterios uniformes.
Los primeros torneos de BSW
Con el reglamento en la mano, Beach Soccer Worldwide organizó sus primeras competiciones en las playas de Miami Beach, en Florida, a principios de los años 1990. Estos torneos, todavía modestos en escala, permitieron probar las reglas, ajustar los detalles y, sobre todo, demostrar que el fútbol playa podía funcionar como espectáculo organizado con público y medios de comunicación interesados.
Brasil participó desde el principio con jugadores de alto nivel, algunos de ellos relacionados con el fútbol profesional convencional. La presencia de figuras reconocibles ayudó a dar visibilidad al proyecto y a legitimar el fútbol playa como algo más que un juego de playa.
El camino hacia el primer Mundial
El primer gran objetivo de Beach Soccer Worldwide era organizar un campeonato del mundo. Para ello necesitaban que otros países desarrollaran selecciones nacionales y que el deporte ganara presencia más allá de Brasil y Estados Unidos.
A lo largo de los primeros años de la década de 1990, BSW trabajó para extender el fútbol playa a Europa (especialmente España, Italia, Portugal y Francia) y a otros continentes. El esfuerzo dio fruto: en 1995, Brasil, Estados Unidos y selecciones europeas se reunieron en Copacabana para el primer Campeonato del Mundo de fútbol playa, organizado por BSW y celebrado exactamente donde el deporte había nacido décadas antes.