El problema de los dos reglamentos
Durante décadas, el fútbol sala internacional vivió fragmentado entre dos tradiciones reglamentarias distintas que impedían la creación de un campeonato mundial unificado.
Por un lado, el reglamento surgido de la versión sudamericana original de Ceriani, desarrollado y extendido por la YMCA y más tarde codificado por la FUSFA (Federación Sudamericana de Fútbol de Salón). Este reglamento permitía el uso de paredes como parte del juego, utilizaba un balón ligeramente distinto y tenía normas propias sobre faltas, tiempos muertos y portero.
Por otro, las distintas adaptaciones locales que habían proliferado en Europa, especialmente en España y Portugal, donde el fútbol sala se practicaba con reglas propias que tomaban elementos del reglamento sudamericano pero los modificaban según las costumbres locales.
Esta disparidad reglamentaria hacía imposible la celebración de torneos internacionales con reglas comunes, lo que frenaba el desarrollo del deporte a nivel mundial.
La FIFUSA: el primer organismo mundial (1971)
El primer paso hacia la organización mundial del fútbol sala fue la fundación de la FIFUSA (Federación Internacional de Fútbol de Salón) en 1971 en São Paulo, bajo impulso principalmente brasileño. La FIFUSA adoptó el reglamento sudamericano como base y organizó el primer Campeonato Mundial de Fútbol de Salón en 1982 en la ciudad de São Paulo.
Brasil ganó ese primer campeonato mundial de la FIFUSA, iniciando una hegemonía que se repetiría en las siguientes ediciones (1985 en España y 1988 en Bolivia). La participación de equipos europeos —especialmente España, que llegó a las finales en varias ediciones— dio al torneo una dimensión verdaderamente global y puso de manifiesto el altísimo nivel que el deporte había alcanzado en España.
El campeonato de la FIFUSA celebrado en España en 1985 fue un hito fundamental: la organización fue impecable, la asistencia de público masiva y la retransmisión televisiva llevó el fútbol sala a millones de hogares españoles, disparando la popularidad del deporte en el país.
La FIFA entra en escena (1989)
La FIFA, que hasta entonces había ignorado el fútbol sala como modalidad menor, observó con creciente interés el crecimiento del deporte en los años 1980. En 1989 decidió asumir el control organizativo, creando su propio reglamento y su propio campeonato mundial, el Campeonato del Mundo de Futsal de la FIFA.
La primera edición del Mundial FIFA se disputó en los Países Bajos en 1989. Brasil ganó el título ante el equipo local, con una actuación arrolladora que confirmó la supremacía técnica brasileña independientemente del reglamento utilizado.
La incorporación de la FIFA al fútbol sala fue polémica: la FIFUSA acusó a la FIFA de colonizar un deporte que otros habían construido y de imponer su reglamento unilateralmente. La coexistencia de dos organismos mundiales, dos reglamentos y dos campeonatos mundiales generó confusión durante años. Con el tiempo, el respaldo institucional y económico de la FIFA fue inclinando la balanza a su favor, y la mayor parte de las federaciones nacionales optaron por acogerse a la normativa FIFA.
El fútbol sala en Europa: España, Rusia y Portugal
El crecimiento del fútbol sala en Europa durante los años 1980 y 1990 fue espectacular. España se convirtió en la potencia europea dominante, construyendo una cultura de fútbol sala alimentada por las ligas profesionales nacionales (la Liga Nacional de Fútbol Sala, LNFS, fundada en 1989), una cantera de jugadores de enorme calidad técnica y un modelo de juego ofensivo y espectacular.
Rusia emergió como segunda potencia europea, impulsada por el respaldo económico de grandes clubes como el CSKA Moscú y el Dinamo Moscú, y más tarde por el surgimiento del Kairat Almaty de Kazajistán como potencia continental en la Liga de Campeones de la UEFA.
Portugal completó el triángulo de dominación europea, con el Sporting Club de Portugal y el Benfica como potencias de la Liga de Campeones, y con la selección nacional compitiendo de manera regular entre las mejores del mundo.
La UEFA Futsal Champions League
La UEFA organizó su primera competición europea de clubes de fútbol sala en 2001, con el nombre de UEFA Futsal Cup, rebautizada como UEFA Futsal Champions League en 2018. El torneo ha sido dominado históricamente por clubes españoles (Barcelona, Inter Movistar, ElPozo Murcia) y rusos, aunque Portugal y Kazajistán han ganado terreno en los últimos años.
La Champions League de futsal ha contribuido a profesionalizar los clubes, aumentar los presupuestos de los equipos y elevar el nivel técnico general del deporte en Europa, estableciendo un circuito competitivo de primer nivel que ha convertido al fútbol sala europeo en el de mayor nivel técnico del mundo.