Falcão: el rey absoluto del fútbol sala
En el mundo del fútbol sala, el nombre de Falcão ocupa el mismo lugar que Pelé en el fútbol o Muhammad Ali en el boxeo: el del indiscutible mejor de todos los tiempos. Alessandro Rosa Vieira, nacido en Três Lagoas (Brasil) en 1977, fue cuatro veces elegido mejor jugador del mundo de fútbol sala (2004, 2006, 2010 y 2012) por la FIFA y acumuló en su carrera con la selección brasileña más de 400 goles en partidos internacionales.
Falcão era un pivot de habilidades excepcionales: velocidad, potencia, precisión en el disparo con ambas piernas, y una visión del juego que le permitía encontrar espacios y generar ocasiones donde nadie más las veía. Su habilidad para el gol desde posiciones imposibles, con disparos que cambiaban de dirección en el último momento, fascinó a millones de aficionados en todo el mundo.
A nivel de clubes, Falcão brilló con el Magnus Futsal de Brasil y en una breve pero memorable etapa con el Inter Movistar de la Liga Española, donde demostró que su nivel era aplastante también en el mejor campeonato del mundo. Su presencia en España disparó la audiencia televisiva del fútbol sala español a cotas históricas.
La era dorada de Brasil: cinco Mundiales en 23 años
La selección brasileña de fútbol sala es la más dominante de la historia del deporte. Entre 1989 y 2012, Brasil ganó cinco Campeonatos del Mundo FIFA de los siete disputados. Sus únicos títulos perdidos en ese período fueron el de 2000 y el de 2004, ambos en manos de España.
La superioridad técnica brasileña se explica por la cultura del fútbol de calle latinoamericano: los jugadores brasileños aprenden a manejar el balón desde niños en superficies reducidas, con habilidades de conducción, control y presión que se desarrollan naturalmente en el entorno del fútbol sala. Esta base técnica, combinada con la intensidad física propia del deporte de alto rendimiento, produce jugadores de una calidad excepcional.
El Mundial de 2008 en Brasil, ganado por la selección local ante un estadio que alcanzó los 65.000 espectadores en la final, es considerado el mayor espectáculo de la historia del futsal y el momento en que el deporte alcanzó definitivamente el estatus de fenómeno de masas en el país.
España: la potencia europea que desafió a Brasil
Si el siglo XX fue de Brasil, el inicio del XXI tuvo a España como protagonista. Los españoles ganaron los Mundiales de 2000 (en Bolivia) y 2004 (en Taiwán), convirtiendo a la Selección Nacional en la única capaz de romper la hegemonía brasileña en los campeonatos del mundo FIFA.
El éxito de España se construyó sobre la base de la mejor liga del mundo: la Liga Nacional de Fútbol Sala (LNFS) reunía temporada tras temporada a los mejores jugadores del planeta, con clubes como Barcelona, ElPozo Murcia, Inter Movistar y Marfil Santa Coloma invirtiendo en plantillas de primer nivel internacional. Los jugadores españoles crecían compitiendo semana a semana contra los mejores brasileños, argentinos y rusos del mundo.
Figuras como el portero Luis Amado, el pivot Javi Rodríguez y los alas Beto y Fernandao (este último de origen brasileño) formaron la columna vertebral de las selecciones campeonas del mundo.
Ricardinho y la generación dorada portuguesa
En los años 2010, el portugués Ricardinho (João Ricardo Pereira dos Santos) sucedió a Falcão en el trono del mejor jugador del mundo. El nativo de Gondomar ganó siete premios FIFA al mejor jugador (2010, 2014, 2015, 2016, 2017, 2018 y 2019), un récord sin precedentes, convirtiendo a Portugal en potencia de primer orden.
Ricardinho combinaba una técnica de dribbling absolutamente excepcional con una inteligencia táctica que le permitía actuar como pivot, ala y organizador de juego. Su habilidad para superar rivales en espacios mínimos con filigranas de alta dificultad le convirtió en el jugador más vistoso de la historia reciente del deporte.
Durante sus años en el Inter Movistar y el ACCS Futsal de París, Ricardinho fue el referente del fútbol sala europeo y el embajador del deporte en mercados que hasta entonces le prestaban poca atención, como Francia y los países asiáticos.
El Campeonato de Europa: la hegemonía ibérica
Los Campeonatos de Europa de Fútbol Sala de la UEFA se disputan bianualmente y han estado históricamente dominados por España, que ha ganado el título en más de la mitad de las ediciones celebradas, con Portugal y Rusia como principales competidores. La final del Europeo de 2016, disputada en Belgrado entre España y Portugal con victoria española, se considera una de las mejores finales de la historia del torneo por su nivel técnico e intensidad.