Iker Casillas Fernández nació el 20 de mayo de 1981 en Móstoles, un municipio de la Comunidad de Madrid. Desde niño fue reclutado por el Real Madrid, club en el que pasaría prácticamente toda su carrera, y en cuya cantera se forjó como uno de los porteros más extraordinarios que ha dado el fútbol mundial. Su historia es la de un niño de las afueras de Madrid que se convirtió en el guardameta de referencia de su generación.
El niño prodigio de la cantera blanca
Casillas entró en las categorías inferiores del Real Madrid con nueve años. Recorrió todos los escalones hasta llegar al primer equipo de la mano de John Toshack, que le dio su debut oficial en 1999, con apenas dieciocho años, en un partido de Champions League. Lo que nadie esperaba es que ese debut fuera solo el inicio de una historia que duraría dieciséis años en el club.
Ya en la temporada 1999-2000 fue suplente del veterano Bodo Illgner cuando el Real Madrid conquistó su octava Champions League. Sin embargo, fue en 2000-2001 cuando Casillas se convirtió definitivamente en titular indiscutible, relevando al español Santi Cañizares y estableciéndose como el guardameta del futuro del club.
Las paradas que lo convirtieron en leyenda
La carrera de Casillas está salpicada de intervenciones que desafiaron los límites de lo posible. La más recordada llegó en las semifinales de la Champions League de la temporada 2001-02, cuando con el Real Madrid empatado ante el Bayern de Múnich, el delantero alemán Michael Ballack se plantó solo ante él y Casillas realizó una parada con el pie que pareció imposible desde cualquier ángulo. Fue el momento que la afición bautizó como la consagración de “San Iker”.
Esa misma temporada el Real Madrid conquistó la novena Champions League en Glasgow, con Casillas como portero titular. En 2014 repetiría la hazaña bajo las órdenes de Carlo Ancelotti, en Lisboa, con la décima Copa de Europa de la historia del club.
La selección: capitán de una generación irrepetible
Con la camiseta de España, Iker Casillas vivió los mejores años del fútbol español. Fue portero y capitán del equipo que ganó la Eurocopa 2008 en Austria y Suiza, el Mundial 2010 en Sudáfrica y la Eurocopa 2012 en Polonia y Ucrania. Ninguna selección nacional había conseguido antes tres grandes torneos consecutivos, y Casillas fue el guardián que mantuvo imbatida la portería española en los momentos más decisivos.
En el Mundial 2010, España llegó a la final sin apenas encajar goles, gracias en gran parte a las intervenciones de Casillas. En la final ante Países Bajos, que acabó 1-0 en la prórroga con el gol de Iniesta, Casillas fue un muro ante los ataques holandeses y levantó el trofeo como capitán en el estadio Soccer City de Johannesburgo.
Su récord de 167 internacionalidades con España lo mantuvo durante años como el jugador más internacional de la historia de la selección.
Los años en Portugal y el final de carrera
En el verano de 2015, tras una relación cada vez más tensa con el entrenador Carlo Ancelotti y con la dirección deportiva del Real Madrid, Casillas tomó la difícil decisión de marcharse. Su destino fue el FC Porto, donde pasó cinco temporadas y donde sufrió el episodio más duro de su carrera: en mayo de 2019 sufrió un infarto de miocardio durante un entrenamiento que puso en peligro su vida.
Tras meses de recuperación, Casillas anunció su retirada definitiva en agosto de 2020. El adiós llegó desde las instalaciones del Real Madrid, donde había comenzado todo, lo que fue visto como un gesto de reconciliación con el club de su vida.
El legado de un símbolo
Iker Casillas no fue solo un portero excepcional: fue el símbolo de una generación que hizo del fútbol español el mejor del mundo. Su capacidad para sobrevivir bajo la presión máxima, su liderazgo en el vestuario y sus paradas en momentos imposibles le situaron en la primera línea de los grandes guardametas de la historia. Para muchos expertos y aficionados, sigue siendo el mejor portero que ha dado España y uno de los tres o cuatro mejores de todos los tiempos a nivel mundial.
En 2023 fue incluido en el Salón de la Fama de la UEFA, reconocimiento que certificó lo que ya sabían todos los que le vieron jugar: que detrás de la portería de España y del Real Madrid estuvo, durante más de una década, el mejor del mundo.