El menisco es el amortiguador de la rodilla: una cuña de fibrocartílago que distribuye las cargas del peso corporal, estabiliza la articulación y protege el cartílago hialino. En fútbol, el menisco medial (interno) es el más lesionado, aunque el lateral también puede romperse, especialmente asociado a lesiones del ligamento cruzado anterior.
Mecanismos de lesión en fútbol
Pivote sobre el pie apoyado: el mecanismo más frecuente. El futbolista hace un giro brusco con el pie fijo en el suelo mientras la rodilla está en semisquat. La tibia rota sobre el fémur y el menisco, que actúa como cuña entre ambos huesos, queda atrapado y se desgarra.
Hiperflexión forzada: un tackle desde atrás o una entrada que empuja la rodilla en flexión máxima puede producir una rotura del cuerno posterior del menisco, la zona más frecuentemente afectada.
Lesión combinada con LCA: en la rotura de LCA, el menisco lateral y el medial pueden romperse simultáneamente. La «tríada maligna» (rotura de LCA + LCM + menisco medial) es la lesión combinada más grave de la rodilla en fútbol.
Rotura degenerativa: en futbolistas mayores de 35 años, el menisco puede romperse por movimientos de menor energía sobre un tejido ya degenerado por años de carga.
Tipos de rotura y su importancia clínica
Rotura longitudinal (en asa de cubo): el fragmento interno del menisco se desplaza hacia el interior de la articulación como el asa de un cubo. Produce bloqueo de rodilla: el futbolista no puede extender completamente la pierna. Requiere cirugía urgente.
Rotura horizontal: el menisco se divide en dos láminas. Suele ser degenerativa. Puede tratarse de forma conservadora en casos asintomáticos.
Rotura radial: corta el menisco en perpendicular a sus fibras. Es la que mayor daño produce en la función amortiguadora porque interrumpe el efecto «aro de barril» del menisco.
Rotura del cuerno posterior: la localización más frecuente. Produce dolor en la interlínea posterior de la rodilla al flexionar.
Diagnóstico
Síntomas: dolor en la interlínea articular (medial o lateral según el menisco), derrame articular, crepitación al rotar la rodilla, dificultad para la extensión completa en roturas en asa de cubo.
Tests clínicos: McMurray (dolor al rotar la tibia con la rodilla flexionada), Apley (compresión de la rodilla con el paciente en decúbito prono).
RM: el estándar diagnóstico. Permite clasificar el tipo, la localización y planificar el tratamiento. La RM también detecta el edema óseo y las lesiones condilares asociadas.
Tratamiento: meniscectomía vs sutura
La decisión quirúrgica más importante en las roturas de menisco es preservar el tejido (sutura) o extirpar el fragmento roto (meniscectomía parcial).
Meniscectomía parcial artroscópica: extirpa solo el fragmento roto. Alivio rápido del dolor, retorno al fútbol en 4-8 semanas. El inconveniente: extirpar tejido meniscal aumenta la presión sobre el cartílago y acelera la artrosis a largo plazo. Indicada en roturas en la zona avascular (tercio interno) donde la cicatrización no es posible.
Sutura meniscal artroscópica: repara el menisco con suturas que permiten la cicatrización. Preserva el tejido, protege el cartílago a largo plazo. Indicada en roturas de la zona vascularizada (tercio periférico), en roturas en asa de cubo y en futbolistas jóvenes. El precio: 4-6 meses de recuperación con restricción de carga.
Prevención
- Protocolo FIFA 11+: el calentamiento estructurado reduce las lesiones de rodilla en fútbol, incluyendo las lesiones meniscales, hasta un 30-40%
- Fortalecimiento muscular: cuádriceps e isquiotibiales fuertes absorben mejor los impactos y reducen las fuerzas transmitidas al menisco durante los pivotes
- Técnica de aterrizaje: en saltos y cabeceos, aterrizar con las rodillas flexionadas y alineadas sobre los pies (no en valgo) reduce el riesgo de lesión meniscal combinada con LCA