Cuando los aficionados al deporte ven por primera vez un partido de gateball, la reacción más común es: “¿eso no es como el croquet?” La respuesta corta es: sí y no. Sí, en el sentido de que ambos deportes usan mazos para golpear bolas y pasarlas por arcos. No, en el sentido de que son deportes completamente distintos en reglas, espíritu, cultura y público.
El origen común
El croquet nació en Francia (o posiblemente en Irlanda) en el siglo XVII, aunque se popularizó y codificó en Inglaterra durante el siglo XIX. Era un juego de jardín elegante, practicado principalmente por las clases altas, que combinaba la habilidad con el mazo con el placer de jugar al aire libre. Las primeras reglas oficiales del croquet inglés datan de 1868, casi al mismo tiempo que el auge del deporte entre la aristocracia y la burguesía victoriana.
Cuando Suzuki Kazunobu concibió el gateball en Hokkaido en 1947, tenía como referencia el croquet. Tomó la idea fundamental —bolas, mazos y arcos— y la adaptó radicalmente a las necesidades y condiciones del Japón de posguerra. El resultado fue tan diferente del original que merece ser considerado un deporte enteramente nuevo, aunque la deuda con el croquet sea innegable.
Diferencias fundamentales entre gateball y croquet
Las diferencias entre los dos deportes son tan numerosas que resulta más fácil listarlas que explicarlas en prosa:
Número de jugadores: el croquet puede jugarse individualmente o en parejas; el gateball se juega obligatoriamente con dos equipos de 5 jugadores.
Sistema de turnos: en el gateball, el orden de juego es estrictamente numérico y alterna entre equipos; en el croquet, los jugadores pueden encadenar varios golpes seguidos en función de los roquets (contactos con otras bolas).
El campo: el campo de croquet tiene hasta 6 arcos en disposición específica y se usa un mazo lateral para golpear; en el gateball hay 3 puertas y se golpea con el extremo del mazo.
El tiempo: el gateball tiene un límite de 30 minutos; el croquet no tiene límite de tiempo.
El spark: aunque el croquet tiene una mecánica similar (el roquet y el croquet), el sistema del touche y el spark en el gateball tiene reglas propias y una dimensión táctica diferente.
La cultura: el croquet es un deporte con tradición aristocrática anglosajona, mientras que el gateball es un deporte comunitario japonés profundamente asociado con la tercera edad y los valores colectivos.
Por qué la comparación puede ser engañosa
La comparación con el croquet, aunque históricamente correcta en cuanto al origen, puede ser engañosa para alguien que quiera entender el gateball. Pensar en el gateball como “croquet japonés” es como pensar en el bádminton como “tenis de interior”: hay una conexión genealógica, pero los deportes resultantes son tan distintos que la analogía crea más confusión que claridad.
El gateball tiene una identidad propia, una cultura propia, una organización internacional propia y millones de practicantes que no han jugado al croquet en su vida y que ni siquiera piensan en él cuando juegan al gateball.
El croquet hoy: ¿competidor o primo lejano?
El croquet internacional, gobernado por la World Croquet Federation, tiene su propio circuito de competición y sus propias reglas. No existe ninguna rivalidad activa entre las organizaciones del croquet y del gateball, y los practicantes de uno raramente juegan al otro. Son mundos paralelos que comparten un antepasado común pero que han seguido caminos completamente separados durante más de setenta años.
Quizás la curiosidad más llamativa de esta historia es que el nieto japonés del croquet inglés acabó teniendo muchos más practicantes que el original. En los años 80, los 5 millones de jugadores de gateball en Japón superaban ampliamente a toda la comunidad global del croquet. El alumno había superado al maestro.