La salida es el último elemento de una rutina de gimnasia y, en muchos sentidos, uno de los más visibles para el público. Un aterrizaje limpio e inmóvil tras una salida de alta dificultad es uno de los momentos más aplaudidos de cualquier competición, mientras que un paso o una caída en el aterrizaje puede desmoronar una actuación que hasta ese momento había sido impecable.
Tipos de salidas
Las salidas varían según el aparato y la disciplina:
Salidas en barras y aparatos de suspensión: En barras asimétricas, barra fija, barras paralelas y anillas, las salidas suelen ser mortales acrobáticos (frontales, dorsales, con giros) de mayor o menor dificultad. La FIG tiene catalogados docenas de salidas posibles en estos aparatos, con valores que van desde las más básicas hasta las más espectaculares.
Salida de bóveda: En la bóveda (salto de potro), todo el ejercicio es, en esencia, una gran salida tras el impulso en el aparato. La fase de vuelo y el aterrizaje son los elementos clave de evaluación.
Salida de barra de equilibrio: Tras el ejercicio sobre la barra, la gimnasta debe bajar con una salida que en competición de alto nivel suele incluir elementos acrobáticos complejos.
Deducciones en el aterrizaje
El Código de Puntuación establece deducciones específicas para los errores de aterrizaje:
- Un paso o salto pequeño: 0,1 puntos
- Varios pasos o desequilibrio considerable: 0,3 puntos
- Toque del suelo con las manos (sin caída): 0,5 puntos
- Caída al suelo: 1,0 punto
La salida como elemento de dificultad
Las salidas en aparatos de barras tienen su propio valor de dificultad, exactamente igual que cualquier otro elemento. Los gimnastas de alto nivel incluyen salidas de máxima dificultad para aumentar su puntuación D. Una salida perfectamente ejecutada con alto valor de dificultad puede ser el colofón ideal de una gran rutina.