Una de las preguntas más frecuentes de los padres interesados en apuntar a sus hijos a gimnasia, o de los adultos que se plantean iniciarse, es cuándo es el mejor momento para empezar. La respuesta depende en gran medida del objetivo: la alta competición, el desarrollo deportivo general o la práctica recreativa tienen diferentes respuestas.
Para la alta competición: cuanto antes, mejor (con matices)
Si el objetivo es llegar a la élite de la gimnasia, comenzar temprano tiene ventajas claras relacionadas con la neurociencia del aprendizaje motor.
Los científicos del deporte han identificado períodos sensibles del desarrollo infantil en los que la capacidad de aprender habilidades coordinativas y motoras es máxima:
- 3-7 años: Período de mayor plasticidad neuromotora. Los niños aprenden los movimientos básicos con una facilidad y rapidez que no volverán a tener.
- 7-12 años: Período de aprendizaje técnico específico. Las habilidades coordinativas más complejas se adquieren con mayor facilidad.
- 12-16 años: Con la pubertad, el cuerpo cambia y el aprendizaje técnico se vuelve más lento, aunque la aplicación de lo aprendido en las etapas anteriores permite seguir progresando.
La mayoría de los gymnastas de élite comenzaron entre los 4 y los 8 años. Nadia Comaneci fue descubierta con 6 años. Simone Biles empezó con 6. Kohei Uchimura con 3.
Sin embargo, esto no significa que sea necesario empezar a los 4 años para llegar a competir. Muchos gymnastas de nivel nacional comenzaron a los 8 o incluso a los 10 años. Lo que sí parece difícil es llegar a la cima del deporte (nivel olímpico) comenzando después de los 12-13 años en artística.
Para un buen nivel recreativo o competición junior: entre 6 y 10 años
Si el objetivo es practicar gimnasia de forma seria pero sin pretensiones olímpicas, el rango de 6 a 10 años es el más frecuentemente recomendado por los entrenadores. En estos años, los niños son lo suficientemente mayores para seguir instrucciones con atención y seguir progresiones técnicas, y al mismo tiempo están en plenos períodos sensibles del desarrollo motor.
Para adultos: nunca es tarde para los beneficios
Si eres adulto y quieres empezar a practicar gimnasia, la pregunta no debería ser “¿es demasiado tarde?” sino “¿qué quiero conseguir?”.
Para mejorar la flexibilidad, desarrollar fuerza funcional, trabajar el equilibrio y disfrutar del movimiento, la edad no es un obstáculo. Existen programas de gimnasia adulta y máster que adaptan los ejercicios a las capacidades y limitaciones de personas de 30, 40, 50 o más años, sin la intensidad ni el riesgo de la alta competición.
Lo que sí debes tener en cuenta como adulto que empieza es:
- La progresión debe ser más gradual: Los tejidos conjuntivos de los adultos son menos elásticos y más vulnerables. Los avances son posibles pero requieren más tiempo y mayor respeto por los límites del cuerpo.
- La musculatura específica debe desarrollarse: Los músculos de hombros, muñecas y caderas deben prepararse para los esfuerzos específicos de la gimnasia, especialmente si no tienes experiencia deportiva previa.
- El entrenador adecuado marca la diferencia: Un buen entrenador de adultos conoce las limitaciones y las posibilidades específicas de este grupo y puede diseñar un programa que sea eficaz y seguro.