Hay acciones en el deporte que, la primera vez que las ves, te dejan sin palabras. En el horseball, esa acción es la recogida del balón del suelo. Un jinete al galope, inclinado lateralmente hasta casi tocar el suelo, que agarra el balón por una de sus asas y lo levanta en un solo movimiento fluido sin reducir la velocidad del caballo. Es, sencillamente, una proeza acrobática.
Lo que el ojo no ve
Cuando ves una recogida del suelo bien ejecutada en horseball, parece natural, casi fácil. El jinete se inclina, toma el balón, se endereza. Dos segundos, o menos. Pero detrás de esos dos segundos hay meses de entrenamiento y una coordinación extremadamente compleja entre el cuerpo del jinete y el caballo.
Para entender por qué es tan difícil, hay que pensar en todo lo que ocurre simultáneamente durante una recogida:
El caballo galopa a entre 25 y 40 km/h. El animal debe pasar exactamente al lado del balón (no encima, no a medio metro), sin esquivarlo (instintivamente, los caballos evitan los objetos en el suelo) y manteniendo el galope estable sin ningún cambio de ritmo.
El jinete debe soltar las riendas o pasarlas a una mano, liberar el brazo contrario, inclinar el cuerpo entre 60 y 90 grados lateralmente, extender el brazo hacia abajo hasta alcanzar el balón (que está en el suelo, recuerda, mientras el jinete va montado en un caballo de más de un metro de altura), agarrar el asa con firmeza y volver a erguirse, todo en movimiento y sin perder el equilibrio.
El entrenamiento de la recogida
La recogida del suelo no se enseña tirando a los jinetes directamente al galope. Se aprende de forma progresiva:
Primera fase: con el caballo parado. El jinete practica la inclinación desde la silla, acostumbrando al cuerpo a la posición y al caballo a la inusual postura del jinete.
Segunda fase: al paso. El caballo camina lentamente mientras el jinete practica la recogida de objetos en el suelo.
Tercera fase: al trote. La mayor velocidad añade dificultad pero aún permite tiempo para reaccionar.
Cuarta fase: al galope lento. Aquí empieza el verdadero desafío: el tiempo disponible se reduce drásticamente.
Quinta fase: al galope de competición. La velocidad real del juego, con la adrenalina de la competición y la presión de los rivales.
La relación con el caballo: clave del éxito
La recogida del suelo es imposible sin un caballo entrenado específicamente para tolerarla. Un caballo que no está acostumbrado a que su jinete realice movimientos acrobáticos puede asustarse, esquivar el balón o alterar el galope de formas que hacen imposible la recogida.
Los caballos de horseball de alto nivel están específicamente educados para este tipo de acciones. La relación de confianza entre el jinete y el animal es absolutamente crítica: el caballo debe confiar en que las acciones inusuales del jinete (inclinarse drásticamente hacia un lado) no representan un peligro, y debe mantenerse estable y predecible mientras estas ocurren.
El espectáculo que define al horseball
Si tuvieras que explicar el horseball a alguien que nunca lo ha visto con una sola imagen, esa imagen sería un jinete recogiendo el balón del suelo al galope. Es la acción que más impresiona al público no iniciado, la que mejor muestra la singularidad del deporte y la que mejor resume la relación entre el jinete y el caballo que hace del horseball algo único en el mundo del deporte.