En el horseball español hay una figura que resume el crecimiento del deporte en los últimos años mejor que ninguna otra: Elena Moreno. Una jinete que empezó siendo una niña en una escuela de equitación y se convirtió en la capitana de la selección española femenina, una trayectoria que refleja todo lo que el horseball español ha construido en las últimas dos décadas.
Los inicios: una niña y el horseball
Elena Moreno nació en 1992 en una región española con tradición ecuestre. Su contacto con los caballos empezó a los seis años, cuando sus padres la apuntaron a una escuela de equitación local. Durante años practicó la equitación convencional —doma, salto, paseos a caballo— hasta que a los diez años descubrió el horseball.
El descubrimiento fue una revelación. La combinación de equitación y juego en equipo conectó de inmediato con la personalidad competitiva y sociable de Moreno. En las sesiones de horseball de la escuela, era siempre la más entusiasta, la que llegaba antes del entrenamiento y se quedaba más tarde practicando la recogida del balón.
La progresión por las categorías juveniles
La progresión de Elena Moreno por las categorías juveniles del horseball español fue rápida. Su nivel ecuestre, superior a la media de sus compañeras, combinado con su intensidad competitiva y su capacidad para liderar el juego colectivo de su equipo, la convirtieron en una referencia en los campeonatos autonómicos y nacionales juveniles.
La selección española juvenil femenina la incorporó siendo adolescente, y en sus primeros campeonatos internacionales juveniles quedó claro que Moreno estaba destinada a ser una figura importante en el horseball español durante muchos años.
La capitana de la selección
El salto a la selección sénior femenina llegó a los 20 años, y en pocos años Moreno se convirtió en la capitana del equipo. Este rol de liderazgo no es solo honorífico: en el horseball, la capitana es la que toma las decisiones tácticas en el campo, comunica con el árbitro y mantiene la cohesión del equipo en los momentos difíciles.
El liderazgo de Moreno se caracteriza por una combinación de exigencia y apoyo. Es de las que piden el máximo a sus compañeras pero que también son las primeras en apoyarlas cuando las cosas no salen bien. Esta dualidad la ha convertido en una capitana muy respetada en el equipo y en el ambiente del horseball español en general.
El horseball femenino como causa
Más allá de su rendimiento deportivo, Elena Moreno ha asumido una causa: la visibilidad y el desarrollo del horseball femenino en España. En un deporte donde la categoría masculina recibe históricamente más atención y recursos, Moreno ha trabajado activamente para que el horseball femenino tenga el mismo reconocimiento.
Su actividad en redes sociales, sus participaciones en eventos de promoción del deporte y sus colaboraciones con escuelas de equitación para organizar actividades de horseball femenino han contribuido a un crecimiento notable de la práctica en categorías femeninas en España en los últimos años.
Un modelo para las jóvenes jinetes
El legado más importante de Elena Moreno en el horseball español es lo que representa para las niñas y adolescentes que empiezan a practicar el deporte. Ver a una mujer española en la élite del horseball, liderando un equipo en competiciones internacionales, es exactamente el tipo de referente que necesita el deporte para seguir creciendo en las categorías femeninas.
Moreno lo sabe y lo asume con convicción: cada vez que va a una escuela de equitación a hacer una demostración de horseball, cada vez que publica una foto de un entrenamiento, está contribuyendo a que más niñas vean el horseball como algo que pueden hacer ellas también.