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Hurling

Deporte de campo irlandés con más de 3.000 años de historia, considerado el deporte de campo más rápido del mundo, jugado con palo (hurley) y pelota de cuero (sliotar).

También conocido como: Iomáint, Hurley

El hurling es el deporte de campo más antiguo del mundo, originario de Irlanda, con raíces que se remontan más de 3.000 años. Se juega con un palo de madera de fresno llamado hurley o camán y una pequeña pelota de cuero y corcho llamada sliotar. Con quince jugadores por equipo, el hurling combina la velocidad del hockey, la habilidad del béisbol y la intensidad física del rugby en un mismo deporte. Los equipos pueden marcar pasando el sliotar por debajo del larguero para un goal (3 puntos) o por encima para un point (1 punto). Es gestionado por la GAA (Gaelic Athletic Association) y sigue siendo completamente amateur, con jugadores que compiten con orgullo por su condado sin ninguna remuneración económica.

El hurling es uno de los deportes más antiguos del mundo, con referencias escritas en los textos mitológicos irlandeses del ciclo del Ulster que se remontan al siglo V antes de Cristo; la batalla de Moytura, narrada en la saga Cath Maige Tuired, incluye una partida de hurling anterior al combate. Las reglas se codificaron formalmente en 1884 con la fundación de la Gaelic Athletic Association (GAA) en Thurles, condado de Tipperary, por parte de Michael Cusack y Maurice Davin, en un acto que también respondía al deseo de preservar la identidad cultural irlandesa frente a la influencia británica. La GAA, organización que hoy agrupa a más de quinientos mil miembros, administra el hurling de forma voluntaria y amateurista, manteniendo la competición organizada por condados como eje central de su estructura.

La competición más prestigiosa es el Campeonato All-Ireland Senior, disputado desde 1887 y cuya final se celebra el primer domingo de septiembre en el Croke Park de Dublín ante más de ochenta mil espectadores. Kilkenny es el condado más laureado con treinta y seis títulos, seguido de Cork con veintiocho y Tipperary con veintiocho. Figuras como Christy Ring, considerado el mayor hurler del siglo XX, o el contemporáneo Henry Shefflin —llamado «El Rey»—, ganador de diez All-Irelands entre 2000 y 2012, representan la cima del deporte. La versión femenina, el camogie, tiene su propio campeonato desde 1932 y se practica con reglas ligeramente adaptadas. El hurling está también inscrito en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO desde 2018.

El hurling se disputa en un campo de hierba de entre 130 y 145 metros de largo y 80 a 90 metros de ancho, siendo uno de los campos de juego más grandes del deporte colectivo. Los jugadores pueden llevar el sliotar equilibrado sobre el extremo plano del hurley mientras corren, golpearlo en el aire o desde el suelo, o pasarlo con la mano (solo un toque). La velocidad del sliotar puede superar los 150 km/h en un golpe pleno, lo que justifica su apodo de deporte de campo más rápido del mundo. Tácticamente, el juego aéreo es fundamental: las batallas por las pelotas altas, los pases largos de primera y la distribución desde el portero —que puede lanzar con la mano o con el hurley— determinan el control del partido.

A pesar de ser un deporte de práctica casi exclusivamente irlandesa —con bolsas de emigrantes en Nueva York, Chicago, Londres y Sídney—, el hurling goza de un seguimiento cultural desproporcionado a su difusión geográfica. La final del All-Ireland atrae audiencias televisivas de más de un millón de espectadores en Irlanda, un país de cinco millones de habitantes. En 2018, la UNESCO incluyó el hurling y el camogie en su lista de Patrimonio Cultural Inmaterial, reconociendo su papel como pilares de la identidad irlandesa. La ausencia de remuneración —los jugadores son completamente aficionados— no impide que el nivel atlético sea extraordinario; muchos hurlers combinan el entrenamiento con trabajos a tiempo completo, lo que hace aún más admirable la calidad del juego que se exhibe en el Croke Park cada septiembre.