El IndyCar ha tenido muy pocos representantes españoles a lo largo de su historia, y el más destacado con diferencia es Oriol Servià. El piloto barcelonés construyó una carrera extraordinaria en el automovilismo americano, convirtiéndose en el referente español de un campeonato que en España apenas tiene seguimiento mediático pero que en Estados Unidos es uno de los deportes más seguidos de la temporada.
Oriol Servià: el español del IndyCar
Oriol Servià nació en Barcelona en 1974 y llegó al automovilismo americano después de completar su formación en las series europeas de monoplazas. Su decisión de cruzar el Atlántico respondió a las oportunidades que el campeonato americano ofrecía a pilotos europeos con talento pero sin el respaldo económico necesario para competir en la Fórmula 1 o en sus antesalas.
Servià debutó en el automovilismo americano en la segunda mitad de los años noventa, en la época en que el campeonato estaba dividido entre la IRL (Indy Racing League) y el CART, y comenzó a construir una carrera sólida que se extendería durante más de dos décadas. A lo largo de este período, compitió con diversos equipos, en distintos tipos de circuito —óvalos cortos, superóvalos, circuitos de carretera y circuitos callejeros— y acumuló una experiencia que pocos pilotos de cualquier nacionalidad pueden igualar en términos de variedad y longitud.
Las participaciones en la Indy 500
Las participaciones de Servià en las 500 Millas de Indianápolis son uno de los capítulos más significativos de su carrera. El Indianápolis Motor Speedway, con su óvalo de 2,5 millas y su capacidad para más de 250.000 espectadores, es el escenario más icónico del automovilismo americano y uno de los más desafiantes del mundo. Competir en la Indy 500 requiere dominar una disciplina muy específica —la conducción en óvalo a alta velocidad— que los pilotos europeos formados en circuitos convencionales no siempre dominan con facilidad.
Servià participó en varias ediciones de la Indy 500 a lo largo de su carrera, convirtiéndose en el piloto español con más presencias en la carrera más famosa de Estados Unidos. Sus actuaciones en Indianápolis fueron seguidas puntualmente por los medios especializados en automovilismo en España, que reconocían en la Indy 500 un evento con suficiente peso histórico y mediático para merecer cobertura.
Cobertura mediática en España
El seguimiento del IndyCar en España está directamente vinculado a la presencia de Servià en el campeonato. Cuando el piloto barcelonés competía, los medios especializados cubrían su actividad con interés; cuando las temporadas pasaban sin piloto español en la parrilla, el campeonato desaparecía prácticamente de los medios españoles.
Esta dependencia de una figura concreta para generar cobertura es un patrón habitual en el automovilismo español: la Fórmula 1 llenó páginas gracias a Alonso, el Rally del WRC fue relevante gracias a Carlos Sainz padre, y el IndyCar tuvo cobertura española fundamentalmente gracias a Servià.
El aficionado español y el automovilismo americano
El aficionado español al automovilismo que sigue el IndyCar es un perfil muy específico: en su mayoría son amantes del deporte motor con interés en la diversidad del automovilismo mundial, no conformes con el universo exclusivo de la Fórmula 1. El IndyCar, con su mezcla de óvalos y circuitos de carretera, sus coches más accesibles para los pilotos y su ambiente menos elitista que la Fórmula 1, tiene un atractivo particular para este tipo de aficionado.
Las redes sociales y las plataformas de streaming han facilitado enormemente el acceso al IndyCar desde España, permitiendo que una pequeña pero activa comunidad de aficionados españoles siga el campeonato temporada a temporada, con o sin piloto español en la parrilla.