La historia de los Juegos Olímpicos de Invierno ha producido algunas de las carreras deportivas más extraordinarias del olimpismo. Atletas que compitieron en cuatro, cinco o incluso seis ediciones; nombres que dominaron su disciplina durante décadas enteras; y récords de medallas que hablan de una consistencia que va mucho más allá del talento individual. Estos son los atletas que más alto han llegado en el Olimpo invernal.
Marit Bjoergen — 15 medallas (Noruega, esquí de fondo)
La noruega Marit Bjoergen es la atleta con más medallas olímpicas de invierno de toda la historia humana. Sus 15 medallas (8 oros, 4 platas y 3 bronces) acumuladas entre 2002 y 2018 en cinco ediciones olímpicas la sitúan en una categoría propia. Bjoergen fue prácticamente imbatible en las disciplinas de distancia del esquí de fondo femenino, ganando en el sprint, en las carreras largas y en los relevos.
Su carrera es también un ejemplo de longevidad: sus últimas medallas las ganó en PyeongChang 2018 con 38 años, en lo que fue su quinta y última edición olímpica. Cuando se retiró, no solo era la atleta invernal más laureada de la historia, sino también una de las pocas figuras del deporte mundial capaz de competir al máximo nivel durante más de quince años consecutivos.
Ole Einar Bjørndalen — 13 medallas (Noruega, biatlón)
El biathleta noruego Ole Einar Bjørndalen es el atleta masculino de invierno más laureado de la historia, con 13 medallas olímpicas (8 oros, 4 platas y 1 bronce). Su carrera olímpica abarcó desde Nagano 1998 hasta PyeongChang 2018, donde compitió con 44 años, convirtiéndose en el atleta de invierno de mayor edad en competir en unos Juegos Olímpicos.
La longevidad de Bjørndalen es aún más asombrosa si se considera que el biatlón es uno de los deportes físicamente más exigentes del programa: combina el esfuerzo aeróbico de alta intensidad del esquí de fondo con la precisión técnica del tiro. Dominó las pruebas individuales, los sprints, las persecuciones y los relevos con la misma autoridad a lo largo de veinte años.
Bjørn Dæhlie — 12 medallas (Noruega, esquí de fondo)
El noruego Bjørn Dæhlie acumuló 12 medallas olímpicas (8 oros y 4 platas) en solo tres ediciones olímpicas (Albertville 1992, Lillehammer 1994 y Nagano 1998), lo que hace que su densidad de oros por edición sea extraordinaria. Fue el dominador absoluto del esquí de fondo masculino durante la década de los 90, ganando medallas en todas las distancias.
Dæhlie se retiró relativamente joven y en el cénit de su carrera, con un medallero que difícilmente podrá ser igualado en tan pocas ediciones.
Claudia Pechstein — 9 medallas (Alemania, patinaje de velocidad)
La alemana Claudia Pechstein es la atleta europea no noruega con más medallas olímpicas de invierno: 9 medallas (5 oros, 2 platas y 2 bronces) en el patinaje de velocidad entre los Juegos de Albertville 1992 y los de Turín 2006. Fue la dominadora de las distancias largas del patinaje durante más de una década.
Su carrera estuvo marcada por una sanción de dos años por valores sanguíneos sospechosos (2009-2011) que siempre negó haber merecido, y por una lucha legal que se extendió durante años. Regresó al deporte y llegó a competir en sus sextos Juegos Olímpicos en Beijing 2022 con 49 años, un caso único en la historia del patinaje.
Apolo Ohno — 8 medallas (EE.UU., short track)
El norteamericano Apolo Anton Ohno es el atleta con más medallas olímpicas en la historia del equipo olímpico de invierno de Estados Unidos: 8 medallas (2 oros, 2 platas y 4 bronces) en el patinaje en pista corta entre Salt Lake City 2002 y Vancouver 2010. El short track es un deporte de alto riesgo y frecuentes descalificaciones, lo que hace que el medallero de Ohno sea aún más valorable por su consistencia.
Bonnie Blair — 6 medallas (EE.UU., patinaje de velocidad)
La patinadora de velocidad Bonnie Blair ganó cinco oros en los 500 y 1000 metros en tres ediciones consecutivas (Calgary 1988, Albertville 1992 y Lillehammer 1994), siendo durante años la atleta femenina estadounidense con más oros olímpicos. Su consistencia en los 500 metros durante una década fue excepcional: fue la mejor del mundo en esa distancia de manera ininterrumpida.