Hay deportes olímpicos que generan respeto por su dificultad técnica o su intensidad física. Y hay el curling: un deporte que durante décadas fue ignorado o ridiculizado por el gran público y que, de pronto, en la era de las redes sociales y los memes, se convirtió en uno de los fenómenos virales más improbables de la historia olímpica. La historia del curling y su transformación de rareza escocesa a estrella de internet es fascinante.
Un origen escocés centenario
El curling nació en Escocia, probablemente en el siglo XVI, aunque la primera referencia documental data de 1541. Los escoceses jugaban sobre el hielo de lagos y estanques congelados usando piedras de río toscamente pulidas, intentando deslizarlas hacia un blanco dibujado en el hielo. El primer club de curling del mundo se fundó en Kilsyth, Escocia, en 1716.
Con la emigración escocesa al mundo anglosajón, el curling se extendió a Canadá, donde echó raíces especialmente profundas, y a los países escandinavos. El Royal Caledonian Curling Club, fundado en 1838, es el organismo rector más antiguo del mundo en este deporte, y la Federación Mundial de Curling (WCF) regula actualmente la competición en más de 60 países.
Las reglas del juego: estrategia sobre hielo
El curling se juega en una pista rectangular de 42,07 metros de longitud y 4,75 metros de ancho. En cada extremo hay un house (blanco circular de 3,66 metros de diámetro) compuesto por cuatro anillos concéntricos, con el centro denominado botón o button.
Cada equipo de cuatro jugadores dispone de ocho piedras de granito por end (ronda). Los jugadores se alternan para lanzar sus piedras desde un lado al otro de la pista, intentando acercarlas al botón. Mientras la piedra avanza, dos compañeros pueden barrer el hielo con escobas para aumentar la velocidad de la piedra (hasta 3-4 metros más de deslizamiento) o para controlar su curvatura. Solo el equipo cuya piedra esté más cerca del botón al final del end puede puntuar, anotando un punto por cada piedra propia más cercana que la mejor piedra rival.
Un partido consta normalmente de 10 ends, con una duración de aproximadamente 2,5 horas. En caso de empate se juegan ends adicionales hasta que un equipo marque.
Por qué el curling es más difícil de lo que parece
La imagen de personas adultas barriendo hielo con frenesí resulta cómica para quien ve el curling por primera vez. Pero el deporte exige una combinación de habilidades poco comunes: la precisión en el lanzamiento (el ángulo de rotación de la piedra determina la curva que describe sobre el hielo), el juicio del barredores (decidir cuándo y cuánto barrer requiere experiencia y comunicación constante con el lanzador), y sobre todo la estrategia táctica del equipo.
El curling ha sido comparado con el ajedrez en el hielo: cada piedra colocada tiene implicaciones que se extienden varios movimientos hacia adelante. El capitán (llamado skip) es quien dirige la estrategia y normalmente realiza los lanzamientos más difíciles al final de cada end. Las decisiones de atacar, defender o intentar lanzamientos de alto riesgo configuran una complejidad táctica que sorprende a quien se adentra en el deporte con atención.
La viralización: de broma a fenómeno
El punto de inflexión en la popularidad del curling fuera de sus mercados tradicionales llegó con la era de las redes sociales. En los Juegos de PyeongChang 2018, las imágenes de los jugadores noruegos con sus pantalones de cuadros multicolores, los gritos de “Hurry! Hurry hard! Hard! YES!” y la aparente absurdidad de ver adultos barriendo el hielo con urgencia mortal generaron millones de memes en Twitter, Instagram y YouTube.
El fenómeno fue tan grande que periodistas deportivos de todo el mundo que habían ignorado el curling durante décadas empezaron a cubrir los partidos. Los retos del curling —intentar lanzar piedras en bares, usar escobas en cualquier superficie— se multiplicaron en redes. El curling pasó de ser el deporte que nadie veía a ser el deporte del que todos hablaban.
Canadá y Noruega: las potencias del curling
En el terreno puramente deportivo, Canadá es la potencia histórica del curling olímpico, con múltiples oros en las categorías masculina y femenina. Suecia y Noruega son los principales rivales europeos, y Gran Bretaña, Suiza y Dinamarca completan el grupo de naciones de élite. La incorporación de los dobles mixtos en PyeongChang 2018 ha abierto el deporte a nuevas combinaciones y estrategias, rejuveneciendo aún más su imagen.