El esquí alpino es el deporte olímpico de invierno más seguido en términos de audiencia global, y su historia en los Juegos está escrita con los nombres de algunos de los atletas más extraordinarios que el deporte ha conocido. Velocidad, técnica, valentía y una aceptación del riesgo que en el descenso roza lo extremo: estos son los ingredientes de un deporte que ha producido leyendas en cada generación.
Toni Sailer: el pionero del triple (Cortina 1956)
El austriaco Toni Sailer fue el primer esquiador de la historia en ganar las tres disciplinas alpinas (descenso, eslalon gigante y eslalon) en unos mismos Juegos Olímpicos. Lo hizo en Cortina d’Ampezzo 1956 con una autoridad aplastante: sus márgenes de victoria eran tan amplios que parecían imposibles. Sailer tenía 20 años, una técnica adelantada a su tiempo y una temeridad que dejaba sin aliento a los espectadores. Fue el primer gran ídolo del esquí alpino olímpico.
Jean-Claude Killy: el rey de Grenoble (1968)
Doce años después, el francés Jean-Claude Killy repitió la hazaña de Sailer, pero esta vez en casa: en los Juegos de Grenoble 1968, organizados por Francia, Killy ganó el descenso, el eslalon gigante y el eslalon con una actuación que puso a un país entero en pie. El tercer oro fue especialmente dramático: el austriaco Karl Schranz fue inicialmente clasificado como ganador del eslalon, pero fue descalificado por haber omitido una puerta, entregando el oro a Killy. La controversia fue enorme, pero el resultado no se alteró.
Ingemar Stenmark: la perfección técnica (Lake Placid 1980)
El sueco Ingemar Stenmark es considerado por muchos el mejor esquiador técnico de todos los tiempos. Dominó la Copa del Mundo durante años con una superioridad que parecía injusta, y en Lake Placid 1980 ganó los oros en eslalon gigante y eslalon con una precisión milimétrica que todavía sirve de referencia técnica. Sus 86 victorias en Copa del Mundo (en su momento un récord absoluto) hablan por sí solas.
Alberto Tomba: el espectáculo italiano (Calgary 1988 y Albertville 1992)
Alberto Tomba fue algo más que un esquiador extraordinario: fue un fenómeno mediático y cultural. El italiano, conocido como “La Bomba”, tenía un carisma y una personalidad que desbordaban las pistas. En Calgary 1988 ganó el oro en eslalon y eslalon gigante. En Albertville 1992 defendió el oro en eslalon gigante. En Lillehammer 1994, ya veterano, ganó la plata en eslalon. Tres medallas de oro y dos de plata en cuatro ediciones consecutivas: un historial que ningún otro esquiador técnico ha igualado.
Hermann Maier: la leyenda de Nagano (1998)
La historia de Hermann Maier en Nagano 1998 es posiblemente la narrativa de remonada más extraordinaria de los Juegos de Invierno. El austríaco, apodado el “Herminator”, sufrió una caída de película en el descenso: viajando a más de 100 km/h, perdió el control, sobrepasó las redes de seguridad y aterrizó en la nieve sin lesiones graves. Días después, volvió a la competición y ganó el oro en súper-G y en eslalon gigante. Dos oros tras una caída que habría retirado a cualquier otro atleta.
Bode Miller: el rebelde con medallas (2002-2010)
El norteamericano Bode Miller fue el antihéroe del esquí alpino olímpico: talentosísimo, polémico y con una actitud que chocaba frontalmente con el establishment deportivo. Ganó medallas en tres ediciones olímpicas (Salt Lake 2002, Torino 2006, Vancouver 2010), incluyendo el oro en el supercombinado en Vancouver. Su carrera fue tan brillante como irregular, y sus declaraciones fuera de pista eran tan seguidas como sus actuaciones sobre la nieve.
Mikaela Shiffrin: la más grande de todos los tiempos
La norteamericana Mikaela Shiffrin ha redefinido los límites del esquí alpino femenino —y masculino— en el siglo XXI. Con más de 90 victorias en Copa del Mundo (un récord absoluto, superando incluso a Stenmark), una versatilidad en todas las disciplinas sin precedente y una consistencia extraordinaria, Shiffrin ya es la mejor esquiadora de la historia sin discusión posible. En Olimpiadas: oro en Sochi 2014 (eslalon), oro en PyeongChang 2018 (eslalon gigante) y oro en Beijing 2022 (slalom combinado). Todavía en activo y con más Juegos por delante.