Pocos deportes han tenido una trayectoria olímpica más accidentada —y más fascinante— que el snowboard. Nacido en los años 70 y 80 en la contracultura estadounidense, con más conexiones con el skateboarding y el surf que con el esquí tradicional, el snowboard llegó a los Juegos Olímpicos en 1998 como un cuerpo extraño que el establishment del deporte invernal no terminaba de saber cómo tratar. Tres décadas después, es uno de los deportes más populares y mediáticos del programa olímpico.
Los orígenes de un deporte contracultural
El snowboard moderno surgió a finales de los años 60 y principios de los 70 en Estados Unidos, cuando inventores como Sherman Poppen (que creó el “Snurfer” en 1965) y Jake Burton Carpenter comenzaron a experimentar con tablas que permitían deslizarse por la nieve de pie y sin palos. El deporte creció rápidamente en la costa oeste americana, adoptando la estética, la música y los valores del surf y el skateboarding: libertad, creatividad, anticonformismo.
Durante los años 80, el snowboard fue directamente prohibido en muchas estaciones de esquí alpinas, que lo consideraban peligroso y socialmente incompatible con la cultura del esquí tradicional. La prohibición fue cediendo progresivamente a medida que el mercado demostraba que los snowboarders eran un segmento de consumidores valioso.
Nagano 1998: un debut accidentado pero histórico
La inclusión del snowboard en los Juegos de Nagano 1998 fue controvertida desde el principio. Los esquiadores alpinos se quejaban de que sus pistas eran utilizadas por un deporte que consideraban inferior. Los propios snowboarders tenían sentimientos encontrados sobre participar en una institución que representaba todo lo que su deporte había querido evitar.
El episodio de Ross Rebagliati resumió perfectamente esas tensiones: el canadiense ganó el primer oro olímpico de snowboard (eslalon gigante paralelo), pero dio positivo en cannabis. El COI le retiró la medalla, pero el TAS falló a su favor porque el cannabis no estaba en la lista de sustancias prohibidas del COI. La medalla volvió a Rebagliati, y el snowboard tuvo su primer escándalo mediático a las pocas horas de su debut olímpico.
En el halfpipe masculino, el primer campeón fue el canadiense Gian Simmen. Las actuaciones en aquella primera edición mostraron que el halfpipe olímpico era un territorio de innovación constante, donde los límites del desempeño humano se redefinirían edición a edición.
Shaun White: el fenómeno que lo cambió todo
El norteamericano Shaun White no es solo el mejor halfpiper de la historia: es el atleta que convirtió el snowboard en un deporte de superestrella mediática global. Apodado “The Flying Tomato” por su cabello pelirrojo y sus vuelos en el halfpipe, White ganó tres oros olímpicos consecutivos: Turín 2006, Vancouver 2010 y PyeongChang 2018.
Sus actuaciones en Vancouver 2010 son legendarias: ya tenía asegurado el oro antes de su última bajada y la usó para intentar trucos nunca vistos, incluyendo el “Double McTwist 1260” (dos volteretas y media rotación y media), una combinación que nadie había intentado en competición y que ejecutó con una facilidad que dejó al público sin palabras.
En PyeongChang 2018, White se despidió del olimpismo al borde del podio: iba tercero antes de su última bajada, ejecutó una actuación perfecta que le valió la puntuación más alta de la competición, y ganó el oro con 31,5 años. La escena de White abrazado a su tabla al final de su bajada, llorando, fue uno de los momentos más emotivos de aquella edición.
En Beijing 2022, con 35 años, White compitió en sus cuartos Juegos Olímpicos y quedó en cuarta posición. Su despedida emocional en el halfpipe fue seguida por millones de espectadores.
La proliferación de disciplinas
El programa olímpico de snowboard ha crecido de manera constante desde 1998. El slopestyle (bajada por una pista con obstáculos: barras, cajones, rampas) debutó en Sochi 2014. El big air (saltos de grandes rampas en zonas urbanas) se incorporó en PyeongChang 2018. El snowboard cross (cuatro snowboarders compitiendo simultáneamente en una pista con obstáculos) es parte del programa desde Turín 2006.
Con 10 pruebas en Beijing 2022, el snowboard es uno de los deportes con más eventos del programa olímpico de invierno, una expansión que refleja tanto la popularidad del deporte como la capacidad del COI para atraer audiencias jóvenes con disciplinas espectaculares y fotogénicas.