En el kitesurf de competición, los récords de títulos mundiales son la medida definitiva del dominio en la disciplina. A diferencia de los récords de velocidad, que se establecen en condiciones muy específicas y controladas, los títulos mundiales se ganan a lo largo de temporadas enteras de competición, en las condiciones más variadas del mundo y contra los mejores riders del planeta. Por eso representan, si cabe, una forma de excelencia aún más exigente.
En la categoría masculina de freestyle, el rider más laureado de la historia es el británico Aaron Hadlow, ganador de cinco títulos mundiales en el circuito PKRA. Hadlow fue durante años el modelo del kitesurf freestyle de alta perfomance: su técnica en los trucos unhooked, la altura de sus saltos y la consistencia de su rendimiento en condiciones de viento muy diferentes lo situaron en lo más alto del circuito repetidamente. Sus títulos mundiales abarcaron varios años consecutivos, una racha que refleja no solo talento sino también la capacidad de evolucionar el estilo y el repertorio de trucos para mantenerse por delante de una competencia que se renovaba constantemente.
En la categoría femenina, el récord absoluto pertenece a la española Gisela Pulido, con diez títulos mundiales consecutivos entre 2007 y 2016. Esta cifra no tiene parangón en ningún otro deporte acuático de acción: diez años siendo la mejor del mundo en la misma disciplina, comenzando con 14 años y manteniendo el dominio hasta los 23, es una hazaña de longevidad y consistencia que convierte a Pulido en la figura más extraordinaria de la historia de la competición en kitesurf. El circuito mundial de kitesurf tiene además la particularidad de que sus campeonas y campeones compiten en los mismos spots, con los mismos vientos y las mismas olas que los riders masculinos, lo que convierte estos títulos en una medida especialmente significativa del dominio técnico y atlético en el deporte.