Los récords de longevidad en el deporte son especialmente difíciles de mantener: requieren que el deporte sobreviva al paso del tiempo, a los cambios sociales, a las guerras, a las modas y a la competencia de nuevas disciplinas. El korfbal ha superado todas esas pruebas durante más de 120 años, manteniendo una característica que ningún otro deporte de equipo puede reclamar: la competición mixta obligatoria.
Un récord de longevidad y singularidad
Desde que Nico Broekhuysen organizó el primer partido de korfbal en 1902, el deporte ha mantenido sin interrupciones su característica definitoria: hombres y mujeres compitiendo juntos, con las mismas reglas, en el mismo equipo y contra el mismo rival.
Eso es un récord de 120 años y contando.
Para contextualizar la magnitud de ese período: en 1902, los hermanos Wright aún no habían volado. El Titanic no había sido construido. La Primera Guerra Mundial estaba a más de una década de distancia. El cine era mudo. Desde entonces, el mundo ha cambiado de una forma que habría resultado incomprensible para Broekhuysen y sus alumnos. El korfbal sigue siendo el mismo en su esencia.
Lo que hace especial este récord
No se trata solo de antigüedad. Muchos deportes tienen más de 120 años de historia. Lo que hace singular el récord del korfbal es la combinación de dos elementos:
La antigüedad: 120 años son mucho tiempo para cualquier institución humana, y más para un deporte que nació en el patio de una escuela.
La naturaleza mixta como regla fundamental: no es que el korfbal «permitiera» la participación mixta en alguna época; es que siempre ha exigido la participación mixta como condición necesaria para jugar. No hay korfbal sin la mezcla de géneros. Esa regla se ha mantenido invariable durante más de un siglo.
Las pruebas que superó
Mantener el korfbal activo durante 120 años supuso superar obstáculos que en otros momentos históricos habrían podido acabar con el deporte:
Las dos guerras mundiales: la actividad deportiva en los Países Bajos y Bélgica se vio gravemente afectada durante los conflictos armados del siglo XX, pero el korfbal sobrevivió y se reactivó en los períodos de posguerra.
Los cambios sociales: la emancipación de la mujer en el siglo XX transformó el deporte. Paradójicamente, el korfbal —diseñado para ser igualitario desde 1902— no necesitó adaptarse a esos cambios: ya los había incorporado en su diseño original.
La competencia de nuevos deportes: el siglo XX vio nacer y expandirse cientos de nuevos deportes. El korfbal sobrevivió y creció, lo que es la mejor prueba de que su propuesta de valor —la competición mixta— tiene una vigencia que el tiempo no erosiona.
El futuro del récord
El récord de longevidad del korfbal como deporte de equipo mixto activo seguirá creciendo mientras el deporte exista. Y dado que el korfbal muestra signos de crecimiento y expansión en el siglo XXI —con nuevas potencias como Taiwán y la candidatura olímpica activa— parece razonable pensar que el récord seguirá aumentando.
Lo que ocurrirá antes de que el récord caiga es, probablemente, que aparezca algún otro deporte de equipo que adopte la competición mixta como principio. Y si eso ocurre, el korfbal seguirá siendo el pionero, el que lo hizo primero, el que demostró que era posible.