Hay victorias olímpicas que importan a un país. Y hay victorias olímpicas que cambian un país. El oro de Neeraj Chopra en lanzamiento de jabalina en los Juegos Olímpicos de Tokio el 7 de agosto de 2021 fue, sin exageración posible, el momento deportivo más importante de la historia del atletismo indio y uno de los más significativos del deporte olímpico del siglo XXI.
El contexto: India y el olimpismo antes de Chopra
Para entender la magnitud del fenómeno, hay que comprender qué era el atletismo olímpico en India antes de ese 7 de agosto.
India es el país más poblado del mundo (ya superó a China como el más habitado del planeta en 2023). Con más de 1.400 millones de habitantes, tiene un mercado deportivo enorme, pero ese mercado estaba y sigue estando dominado de forma aplastante por el críquet, una herencia del período colonial británico que se transformó en pasión nacional con una intensidad sin paralelo en ningún otro deporte y ningún otro país.
El atletismo olímpico indio tenía, antes de Chopra, solo dos medallas olímpicas de atletismo en toda su historia: la plata de Milkha Singh en 400 metros en Roma 1960 (no oficial, fue cuarto) y el bronce de P.T. Usha en 400 metros con vallas en Los Ángeles 1984 (también cuarto lugar, no fue medalla). En atletismo de pista y campo (eventos de velocidad, salto y lanzamiento), India nunca había ganado un solo metal olímpico.
Ninguna medalla olímpica de atletismo de campo en 120 años de participación india en los Juegos Olímpicos modernos.
El 7 de agosto de 2021: 23:44 horas en India
La final de jabalina masculina en Tokio se celebró en horario que en India correspondía a primera hora de la noche (la diferencia horaria entre Tokio y la India Standard Time es de 3,5 horas). Millones de indios siguieron la retransmisión en directo por televisión o en sus teléfonos móviles.
Cuando Chopra lanzó a 87,58 metros en su segundo intento y ese resultado resistió los cinco intentos restantes de los otros finalistas, India exploró. En Twitter (ahora X), el hashtag #NeerajChopra se convirtió en trending topic mundial en minutos. El primer ministro Narendra Modi llamó a Chopra por teléfono antes de que acabara la ceremonia de entrega de medallas. El gobierno anunció en pocas horas el Premio Khel Ratna (el mayor honor deportivo del país).
Las imágenes de personas llorando de alegría, de niños pegados a las pantallas, de familias en zonas rurales de Haryana siguiendo la competición en televisiones de baja resolución, dieron la vuelta al mundo.
La transformación del atletismo indio
El efecto de la victoria de Chopra en el atletismo indio fue inmediato, sostenido y cuantificable:
Inversión en infraestructura: el año siguiente al oro de Chopra, el gobierno central y varios estados aumentaron significativamente el presupuesto destinado a instalaciones de atletismo. En Haryana (el estado natal de Chopra), se anunciaron docenas de nuevas pistas de atletismo y zonas de lanzamiento.
Inscripciones en atletismo: los clubs de atletismo de toda India, pero especialmente en Haryana, Punjab y otros estados del norte, reportaron un aumento considerable en inscripciones de jóvenes. Los instructores de atletismo de base reportaban niños que llegaban diciendo “quiero ser Neeraj Chopra”.
Patrocinio privado: empresas que nunca habían asociado su imagen al atletismo comenzaron a patrocinar a atletas de campo. El Athletics Federation of India (AFI) triplicó el número de patrocinadores en los dos años siguientes.
Programa Target Olympic Podium Scheme (TOPS): el programa gubernamental de apoyo a atletas olímpicos aumentó el número de plazas para atletas de atletismo de campo y elevó los fondos disponibles para entrenamiento internacional.
La rivalidad con Arshad Nadeem: deporte sobre geopolítica
En los Juegos de París 2024, la final de jabalina masculina se convirtió en la competición más geopolíticamente cargada de los Juegos. India y Pakistán son dos países que comparten una de las fronteras más tensas del mundo, con conflictos armados, rivalidades nucleares y millones de muertos en disputas territoriales desde la partición de 1947.
Neeraj Chopra (India) y Arshad Nadeem (Pakistán) compitieron en París como los dos mejores javielinistas del mundo. Nadeem ganó el oro con 92,97 metros, un récord olímpico extraordinario. Chopra ganó la plata con 89,45 metros.
El gesto de Chopra al final de la competición —felicitando a Nadeem con un abrazo genuino, declarando que el triunfo de Nadeem era “fantástico para el deporte del sur de Asia”— fue compartido millones de veces en redes sociales. En los medios de ambos países se interpretó como una demostración de que el deporte puede construir puentes donde la política levanta muros.
El efecto de un solo atleta
La historia del deporte tiene pocos ejemplos de atletas individuales que hayan transformado la cultura deportiva de un país de forma tan rápida y profunda. Los paralelos más cercanos son:
- Usain Bolt en Jamaica (el velocismo jamaicano existía antes, pero la era Bolt lo llevó a otro nivel de inversión y atención).
- Haile Gebrselassie y Kenenisa Bekele en Etiopía (no un solo atleta, pero la generación dorada del atletismo etíope transformó el país).
- Roger Federer y Martina Hingis en Suiza (el tenis suizo como identidad nacional).
Chopra es único porque el impacto en India es de mayor escala demográfica que cualquiera de esos casos. India tiene cuatro veces más habitantes que todos esos países juntos. Un solo atleta para 1.400 millones de personas es el fenómeno deportivo de mayor escala de la historia contemporánea del atletismo.