El récord Guinness de velocidad en longboard es uno de los más asombrosos del deporte sin motor: 146,73 km/h sobre una tabla de madera con cuatro ruedas de poliuretano, en una carretera de montaña de Colorado. Un número que desafía la intuición, que parece imposible hasta que se entiende exactamente cómo se consigue, y que lleva el nombre de un rider —Kyle Wester— que dedicó años de su vida a perseguirlo.
Los antecedentes: la historia de los intentos de récord
La historia de los récords de velocidad en longboard es la historia de una comunidad empujando progresivamente los límites de lo que parecía posible, en un contexto donde la tecnología del material y el conocimiento de la técnica avanzaban juntos.
Los primeros récords documentados
Los primeros intentos documentados y reconocidos de récord de velocidad en longboard datan de finales de los años 2000 y principios de los 2010. En esa época, el circuito del longboard de velocidad empezaba a organizarse de forma más sistemática, y los riders de speed comenzaban a explorar de forma deliberada cuánto podían ir.
Los primeros récords reconocidos por Guinness se situaban en torno a los 100-115 km/h, velocidades que ya eran impresionantes para una tabla con ruedas pero que dejaban claro que el techo real del deporte era mucho más alto. El factor limitante no era la física —las leyes de la gravedad permiten velocidades mucho mayores en las pendientes disponibles— sino la técnica del rider y la optimización del material.
La progresión hacia el récord de 2017
Kyle Wester llevaba años trabajando en los intentos de récord cuando estableció el de 2017. En 2016 había establecido él mismo un récord de 129,94 km/h, que fue reconocido por Guinness y que ya superaba el umbral de los 130 km/h que muchos consideraban el techo práctico del longboard de velocidad.
El salto de 130 a 146 km/h —casi 17 km/h más en poco más de un año— fue el resultado de una combinación de factores: la mejora de la posición aerodinámica (perfeccionando la posición de luge hasta reducir al mínimo el perfil frontal), la optimización del material (especialmente la configuración de los trucks para evitar el speed wobble a velocidades extremas), y la elección de un trazado con las características geométricas óptimas.
El intento del 29 de septiembre de 2017
La carretera elegida para el intento de 2017 estaba en las montañas de Colorado, un estado que combina la altitud (que reduce ligeramente la densidad del aire y por lo tanto la resistencia aerodinámica), la calidad del asfalto de algunas carreteras de montaña y la disponibilidad de trazados con las características necesarias.
Las características del trazado
La carretera ideal para un récord de velocidad en longboard tiene que cumplir varios requisitos técnicos:
Pendiente: suficientemente pronunciada para permitir alcanzar la velocidad máxima (típicamente más del 15% de inclinación media en el tramo de aceleración), pero no tan pronunciada que el rider llegue a la zona de medición antes de que la velocidad se haya estabilizado.
Longitud: suficiente para que el rider alcance su velocidad máxima y la mantenga durante el tiempo necesario para que el sistema de medición registre el dato correctamente. El tramo de aceleración previo a la zona de medición puede ser de varios cientos de metros o incluso kilómetros.
Superficie: asfalto de calidad, sin baches, grietas o irregularidades que puedan desestabilizar al rider a alta velocidad. La inspección previa del asfalto centímetro a centímetro es un requisito indispensable de cualquier intento serio.
Geometría: sin curvas en el tramo de velocidad máxima (cualquier curva a 140 km/h es un riesgo mortal para un rider en posición de luge que no puede reaccionar rápidamente).
La posición de luge y su efecto aerodinámico
La posición de luge es el elemento técnico más determinante del récord de Wester. En esta posición, el rider se tumba completamente boca arriba sobre la tabla, con los pies apuntando hacia adelante y la cabeza en la parte trasera. El cuerpo queda prácticamente horizontal, a unos 30 cm del asfalto.
El efecto aerodinámico es dramático. La resistencia del aire a alta velocidad escala con el cuadrado de la velocidad y con la superficie frontal del objeto que se mueve. La posición de pie de un rider de downhill en tucking presenta una superficie frontal de 0,25-0,35 metros cuadrados. La posición de luge de Wester la reduce a menos de 0,05 metros cuadrados —aproximadamente un sexto de la resistencia aerodinámica—, lo que permite que la gravedad convierta casi toda la energía potencial en velocidad en lugar de gastarla venciendo el aire.
El sistema de cronometraje
El récord Guinness requiere cronometraje electrónico homologado, con medición de la velocidad media en un tramo de longitud definida (no solo el pico instantáneo). El sistema usado en el intento de Wester incluía radares de velocidad de precisión y sensores de paso colocados al principio y al final del tramo de medición, con redundancia (varios sistemas midiendo simultáneamente) para garantizar la precisión del dato.
El resultado de 146,73 km/h es la velocidad media sobre el tramo de medición —no la velocidad máxima puntual, que puede haber sido ligeramente superior. Esta distinción es importante porque garantiza que el récord refleja una velocidad sostenida y no un pico transitorio.
La comparativa con otros récords de deportes de gravedad
El récord de longboard de 146,73 km/h tiene más sentido cuando se contextualiza en el panorama más amplio de los deportes de gravedad sin motor.
Deportes sobre nieve
Los deportes de gravedad sobre nieve alcanzan velocidades superiores gracias a la menor fricción del hielo y la nieve respecto al asfalto:
- Esquí de velocidad: el récord mundial es de 254,958 km/h (Ivan Origone, Vars, Francia, 2016), en descenso específico con trajes aerodinámicos.
- Snowboard de velocidad: el récord mundial es de 203,97 km/h (Edmond Plawczyk, Les Arcs, Francia, 2015).
- Luge sobre hielo: los lugheros de competición olímpica alcanzan velocidades de 135-155 km/h.
Deportes sobre asfalto
En los deportes de gravedad sobre asfalto, el longboard tiene un perfil más competitivo:
- Luge sobre asfalto (street luge): el récord es de alrededor de 165-170 km/h, con una posición aún más baja que el longboard (el rider prácticamente va tumbado al ras del suelo sobre un trineo).
- Patinaje en línea de velocidad: los récords de velocidad en patinaje en línea en descenso libre superan los 130 km/h.
- Mountainboard o DH skateboard: velocidades récord en el rango de los 130-140 km/h.
En este contexto, el récord de Wester coloca al longboard entre los deportes de gravedad sobre asfalto más rápidos, solo por detrás del luge sobre asfalto.
Por qué el longboard puede ser más rápido que el patinaje en línea
La comparación con el patinaje en línea de velocidad es especialmente interesante. Un patinador tiene una plataforma de contacto con el suelo mucho más pequeña que un longboard, y en teoría puede adoptar posiciones aerodinámicas comparables. Sin embargo, el longboard tiene una ventaja: la posición de luge, que coloca el cuerpo completamente horizontal sobre la tabla, no es técnicamente posible en el patinaje en línea (los patines están en los pies, que son las extremidades que más limitan la posición). Esta ventaja aerodinámica explica por qué el longboard puede alcanzar velocidades que el patinaje en línea no puede igualar.
Los intentos futuros
El récord de 146,73 km/h lleva vigente desde 2017, lo que lo convierte en uno de los récords de mayor longevidad en la historia reciente del longboard de velocidad. Pero hay razones para creer que puede ser superado.
Los márgenes de mejora
Los físicos del longboard de velocidad identifican varios factores donde todavía hay margen de optimización:
Aerodinámica: aunque la posición de luge de Wester es ya muy eficiente, hay trabajos de aerodinámica computacional que sugieren que ajustes finos en la posición de los brazos, la forma de la cabeza y la configuración del body-suit podrían reducir ligeramente la resistencia aerodinámica.
Material de las ruedas: el compuesto de poliuretano de las ruedas tiene un efecto significativo en la velocidad máxima. Ruedas con menos histéresis (menos pérdida de energía en la deformación del contacto con el suelo) darían velocidades superiores a igualdad de pendiente.
Trazado: la elección del trazado óptimo es determinante. Hay carreteras en el mundo con características geométricas potencialmente superiores a las de Colorado que todavía no han sido usadas para intentos de récord Guinness.
Los candidatos
Hay riders del circuito de speed que trabajan activamente en intentos de superar el récord de Wester. La dificultad no es solo técnica: es también logística (el proceso de homologación Guinness) y económica (organizar un intento de récord con todas las garantías requeridas tiene un coste significativo que requiere patrocinadores).
El récord de 146,73 km/h no parece ser el límite absoluto del longboard de velocidad. Lo que queda por determinar es quién será el próximo rider en completar el proceso de homologación Guinness con un resultado superior.