La carrera sprint es la novedad más importante que el MotoGP ha introducido en los últimos años. Desde 2023, el sábado de cada Gran Premio no termina con la clasificación: también hay una carrera corta que reparte puntos a la mitad. Esta nueva dinámica ha cambiado completamente la gestión del fin de semana para los pilotos y equipos.
La carrera sprint cubre exactamente la mitad de la distancia de la carrera del domingo. Si la carrera principal tiene 24 vueltas, la sprint tiene 12. Esto la convierte en una prueba más intensa y de mayor riesgo inmediato: con menos distancia, las opciones de recuperar posiciones son menores y cada error tiene más consecuencias.
Los puntos repartidos en la sprint son la mitad de los de la carrera principal. El ganador obtiene 12 puntos, el segundo 9, y así sucesivamente hasta el noveno clasificado. Este sistema añade puntos en juego a lo largo de la temporada y hace que cada fin de semana sea más valioso para la lucha por el campeonato.
El riesgo de la sprint en la estrategia de fin de semana
La carrera sprint introduce un dilema estratégico importante para los equipos: ¿Se arriesga en la sprint para ganar esos puntos extra, sabiendo que un accidente puede arruinar las posibilidades del domingo? ¿O se es conservador en la sprint para proteger la posición de cara a la carrera principal?
Algunos pilotos y equipos optan por atacar con todo en la sprint; otros la gestionan con más cuidado. Esta elección puede verse influenciada por la posición en el campeonato, el estado de los neumáticos y las condiciones del circuito.
El impacto en el campeonato
La introducción de la sprint ha aumentado significativamente el número de puntos disponibles en una temporada. Si cada fin de semana ofrece puntos tanto el sábado como el domingo, el total de puntos en juego por temporada es bastante mayor que antes de 2023. Esto hace el campeonato más abierto y puede cambiar la estrategia de los equipos en la gestión del riesgo a lo largo del año.