La clasificación —conocida en inglés como qualifying— es la sesión en la que los pilotos determinan su posición en la parrilla de salida. En MotoGP se divide en dos fases: Q1 y Q2. El proceso busca que los pilotos más rápidos del fin de semana salgan desde las primeras posiciones.
La sesión de práctica como filtro
Antes de la clasificación, el sábado por la mañana se disputa una sesión de práctica libre. Los 10 pilotos más rápidos en esa sesión pasan directamente a Q2. El resto de la parrilla —habitualmente entre 12 y 14 pilotos— debe disputar Q1.
Q1: la fase de acceso
Q1 dura 15 minutos. Compiten todos los pilotos que no se han clasificado directamente para Q2. Cada piloto intenta completar la vuelta más rápida posible. Al terminar la sesión, solo los dos pilotos más rápidos de Q1 avanzan a Q2. El resto queda situado en las últimas posiciones de la parrilla, ordenado por su tiempo en Q1.
Q2: la sesión definitiva
Q2 también dura 15 minutos y en ella participan los 10 pilotos que pasaron directamente más los 2 clasificados de Q1, un total de 12 pilotos. La dinámica es la misma: cada piloto busca su mejor tiempo de vuelta. Al final, los 12 pilotos se ordenan de menor a mayor tiempo, determinando las 12 primeras posiciones de la parrilla.
La pole position
El piloto más rápido de Q2 consigue la pole position: el primer puesto de la parrilla. Salir desde la pole tiene varias ventajas: el piloto ocupa el lado más limpio de la pista, sin goma suelta, y lidera la carrera desde el momento en que se apagan las luces. Además, la pole suma 1 punto al campeonato del mundo.
La parrilla completa
La parrilla se forma en filas de tres motos. Las tres primeras posiciones forman la primera fila, la cuatro, cinco y seis la segunda, y así sucesivamente. Salir en la primera fila —especialmente en la pole— es una ventaja táctica considerable, especialmente en circuitos donde adelantar es difícil.