El Mundial de España de 1982 fue el más grande hasta la fecha en términos de participación: por primera vez en la historia, 24 selecciones tomaron parte en el torneo, frente a las 16 anteriores. Fue también un torneo lleno de partidos memorables, momentos dramáticos y la redención personal de uno de los jugadores más polémicos del torneo: Paolo Rossi.
La primera ampliación del torneo
La FIFA decidió ampliar el Mundial de 16 a 24 selecciones para la edición de 1982, lo que supuso incorporar a equipos de África, Asia y la CONCACAF que anteriormente no tenían representación garantizada. El formato incluía seis grupos de cuatro equipos en la primera fase, seguido de una segunda fase de cuatro grupos de tres equipos y semifinales directas.
España organizó el torneo aprovechando su red de estadios históricos. Los 17 estadios en 14 ciudades permitieron distribuir los partidos por todo el territorio nacional. La final se disputó en el Santiago Bernabéu de Madrid ante más de 90.000 espectadores.
La redención de Paolo Rossi
Ningún jugador en la historia del Mundial ha protagonizado una redención tan espectacular como Paolo Rossi. El delantero italiano había sido sancionado durante dos años por su supuesta implicación en el escándalo de apuestas del fútbol italiano (Totonero). Regresó a la competición apenas dos meses antes del inicio del torneo, sin haber jugado en mucho tiempo.
En la primera fase, Rossi fue una sombra de sí mismo: tres empates de Italia, sin goles del delantero. Los aficionados y la prensa italiana pedían su sustitución. Pero el seleccionador Enzo Bearzot mantuvo su confianza.
El punto de inflexión llegó en el partido de cuartos de final ante Brasil, el gran favorito del torneo. El equipo brasileño, con Zico, Sócrates, Falcão y Cerezo, era probablemente el más brillante técnicamente. Necesitaba solo empatar para pasar a las semifinales. Rossi marcó tres goles en 25 minutos. Italia ganó 3-2 en uno de los partidos más emocionantes de la historia del Mundial. Rossi terminó el torneo con 6 goles, fue máximo goleador y obtuvo el Balón de Oro de 1982.
La final en el Bernabéu
La final del 11 de julio de 1982 entre Italia y Alemania Occidental fue un partido de dominio italiano. Rossi abrió el marcador, Tardelli celebró el segundo con la carrera y el grito más famosos de la historia del fútbol —el “grito de Tardelli” es una imagen icónica del torneo— y Altobelli sentenció. El gol alemán fue tardío y testimonial. Italia ganó 3-1 y levantó su tercer título mundial.
España como anfitriona
La experiencia de España como sede fue agridulce. El país estaba saliendo de la transición democrática y el Mundial fue vivido como una gran fiesta nacional. Los estadios se llenaron, la organización fue impecable y el ambiente fue extraordinario.
Sin embargo, la selección española defraudó. En la segunda ronda, con la necesidad de ganar para avanzar, España empató con Honduras (0-0) y con Alemania Occidental (0-0) sin marcar un solo gol. Fue una actuación que generó una frustración enorme entre la afición, especialmente por la falta de gol en el momento decisivo.
El partido España-Alemania Occidental fue especialmente memorable por lo que no pasó: 90 minutos sin goles en un partido que España necesitaba ganar. Los aficionados presentes en el Bernabéu vivieron uno de los momentos más decepcionantes de la historia de la selección.
Datos del torneo
Se jugaron 52 partidos con 146 goles (2,81 de media). El torneo incluyó uno de los episodios más polémicos del fútbol internacional: el partido Alemania Occidental-Austria (conocido como el “Pacto de Gijón”), en el que ambos equipos, sabiendo que un empate por 1-0 les clasificaba a ambos, permitieron que el partido terminara con ese resultado sin esforzarse por cambiar el marcador. Esta situación llevó a la FIFA a establecer que los últimos partidos de cada grupo debían disputarse simultáneamente en futuras ediciones.