El padbol y el pádel comparten apellido, pista y sistema de puntuación, pero son deportes fundamentalmente distintos. Entender sus diferencias y similitudes ayuda tanto a elegir cuál practicar como a apreciar la originalidad del padbol como disciplina propia.
Lo que comparten
La primera y más obvia similitud es la pista: el padbol se juega en una pista de pádel estándar, con las mismas dimensiones (20 × 10 metros), las mismas paredes de cristal y la misma red. Los clubs de pádel pueden organizar sesiones de padbol sin modificar su infraestructura, lo que ha facilitado enormemente la expansión del nuevo deporte.
El sistema de puntuación también es idéntico: juegos con progresión 15-30-40, sets a seis juegos con tie-break a 6-6, y partidos al mejor de tres o cinco sets. Quien conoce el sistema de puntuación del pádel no necesita aprenderlo de nuevo para el padbol.
El formato de juego en parejas también es compartido: ambos deportes se juegan en formato 2 vs 2, lo que convierte la pareja y su coordinación en un elemento táctico fundamental.
Las diferencias fundamentales
Ahí acaban las similitudes más importantes, porque en el instrumento para golpear el balón los dos deportes son opuestos. En el pádel se usa una pala; en el padbol, el cuerpo (pies, cabeza, pecho… todo excepto brazos y manos). Esta diferencia lo cambia todo: la técnica, la táctica, el ritmo del juego, las lesiones potenciales y el perfil del jugador ideal.
El tipo de balón también es diferente: el pádel usa una pelota pequeña de goma similar a la de tenis; el padbol usa un balón esférico de tamaño 4, mucho más grande, pesado y de comportamiento completamente distinto.
La velocidad y el ritmo de juego son distintos. El pádel, especialmente en el nivel profesional, puede ser muy rápido y explosivo. El padbol tiende a rallyes más largos, con más juego de posición y construcción, ya que el control del balón con los pies requiere más tiempo que el golpe con la pala.
Por qué los jugadores de pádel se aficionan al padbol
Muchos jugadores de pádel que prueban el padbol se enganchan rápidamente. La pista les resulta familiar, el sistema de puntuación lo conocen y las paredes funcionan igual. Solo tienen que aprender la parte futbolística, que es el reto y al mismo tiempo la novedad que hace el padbol tan estimulante para un palelista habituado.
La sensación de controlar el balón con los pies en una pista de pádel genera una experiencia completamente nueva incluso para jugadores con muchos años de experiencia deportiva.