Si hay un momento en que la fantasía de volar como un pájaro se acerca más a la realidad, es cuando un paracaidista vestido con un wingsuit salta desde una montaña de 3.000 metros y pasa diez minutos planeando sobre los Alpes antes de abrir su paracaídas y aterrizar en el valle. El wingsuit transforma el paracaidismo de una disciplina de caída libre a algo que, vista desde afuera, se parece mucho al vuelo de un gran murciélago o de una ardilla voladora.
Qué es un wingsuit
Un wingsuit es un traje especializado que incorpora superficies de tela —las alas— entre los brazos y el torso, y entre las piernas. Cuando el paracaidista extiende los brazos y abre las piernas, estas superficies se inflan con el aire y crean un perfil alar similar al de un planeador.
El efecto es notable: en lugar de caer verticalmente a 200 km/h, el paracaidista con wingsuit cae verticalmente a 60-80 km/h pero se desplaza horizontalmente a 200-250 km/h. La relación de planeo de los mejores wingsuits y los pilotos más hábiles puede superar el 3:1 —tres metros horizontales por metro vertical— lo que en la práctica significa que desde una montaña de 3.000 metros se pueden recorrer hasta 9 kilómetros de distancia horizontal antes de abrir el paracaídas.
La evolución del diseño
Los primeros intentos de vuelo con trajes alares datan de los años 30, pero casi todos terminaron en tragedia: los materiales de la época no permitían crear superficies alares que funcionaran de manera segura, y la comprensión aerodinámica del vuelo humano era limitada.
El wingsuit moderno se desarrolló a lo largo de los años 90. Patrick de Gayardon, el pionero francés, fue uno de los primeros en crear wingsuits funcionales y en llevar el vuelo en wingsuit al BASE jumping. Tras su muerte en 1998, otros desarrolladores continuaron el trabajo: las empresas BirdMan, Squirrel, Tony Suits y Phoenix-Fly han sido las más activas en el desarrollo de diseños cada vez más eficientes y seguros.
Las disciplinas del wingsuit
El wingsuit se practica en varios formatos:
Wingsuit formation skydiving: equipos de paracaidistas con wingsuit construyen formaciones durante el vuelo, similar al FS pero con las superficies alares desplegadas.
Wingsuit performance flying: se mide la eficiencia del vuelo en términos de velocidad horizontal, velocidad de descenso o relación de planeo, usando GPS y altímetros para registrar los datos.
Wingsuit acrobatics: figuras y maniobras artísticas evaluadas por jueces, similar al freestyle en paracaidismo estándar.
Proximity flying: el vuelo rasante a gran velocidad sobre terreno montañoso, pasando a metros de las paredes de roca. Es la variante más extrema y peligrosa, practicada solo por un pequeño grupo de pilotos muy experimentados.
La barrera de los 200 saltos
Todos los fabricantes de wingsuits y la mayoría de las regulaciones nacionales recomiendan o exigen un mínimo de 200 saltos de paracaidismo estándar antes de comenzar a volar con wingsuit. Algunos recomiendan 500. La razón es que el wingsuit añade una complejidad de pilotaje significativa: la apertura del paracaídas con el wingsuit puesto requiere una técnica específica, y los procedimientos de emergencia son diferentes a los del paracaidismo estándar.
Un paracaidista sin suficiente experiencia base que se aventure con un wingsuit corre el riesgo de no poder gestionar las emergencias de manera efectiva.