Cada salto de paracaidismo, independientemente de la disciplina o el nivel del saltador, sigue una secuencia de fases bien definidas. Entender estas fases es fundamental tanto para practicar el deporte como para comprender lo que ocurre en una competición.
Fase 1: La aproximación en el avión
Todo comienza en tierra, con la preparación del equipo y el briefing del salto. Antes de embarcar, el piloto o el jumpmaster calculan el punto exacto sobre el que deben saltar en función del viento en altura y en superficie, la distancia al punto de aterrizaje y la deriva esperada. Este cálculo —llamado punto de salida o “spot”— es crucial: un error aquí puede acabar en un aterrizaje fuera de la zona prevista.
A bordo del avión, los paracaidistas revisan su equipo por última vez: estado del piloto de apertura, posición del asa de apertura, encaje del casco y verificación del AAD. La altitud de salida se alcanza típicamente en 10-20 minutos de vuelo según el tipo de aeronave.
Fase 2: La caída libre
La caída libre comienza en el momento en que el paracaidista abandona el avión y se extiende hasta que abre el paracaídas. En los primeros segundos, la velocidad aumenta progresivamente hasta alcanzar la velocidad terminal, que en posición estabilizada (horizontal, con el cuerpo extendido) es de aproximadamente 190-210 km/h.
En esta fase, el paracaidista controla su posición mediante pequeños movimientos de brazos y piernas: inclinando los hombros hacia adelante se acelera y desciende más rápido; arqueando el cuerpo hacia atrás se reduce la velocidad. Estos ajustes son los que permiten a los equipos de FS moverse unos hacia otros y construir formaciones en el aire.
El altímetro es la referencia continua durante la caída libre. Los paracaidistas miran el altímetro cada pocos segundos para controlar la altitud restante.
Fase 3: La apertura
La apertura del paracaídas es el momento de mayor estrés mecánico del salto. El paracaidista lanza el piloto de apertura —un pequeño paracaídas auxiliar— que extrae el paracaídas principal del contenedor. En condiciones normales, el paracaídas tarda entre 3 y 5 segundos en desplegarse completamente y frenar al paracaidista de 200 km/h a unos 20-30 km/h.
Si el paracaídas principal no funciona correctamente (se enreda, no se abre del todo o presenta una apertura anormal), el paracaidista debe cortar el principal y activar el paracaídas de reserva. Esta decisión —y la capacidad de ejecutarla en pocos segundos— es parte esencial del entrenamiento de todo paracaidista.
Fase 4: La planificación bajo el paracaídas
Una vez abierto el paracaídas, el paracaidista tiene entre 4 y 8 minutos de vuelo hasta el aterrizaje, dependiendo de la altitud de apertura y el tipo de paracaídas. Durante este tiempo planifica la aproximación al punto de aterrizaje, gestiona el tráfico aéreo con otros paracaidistas y prepara la fase final.
El circuito de aterrizaje es similar al de un avión: una aproximación en legs que incluye un tramo por el viento, uno de través y finalmente la aproximación final al punto de aterrizaje. La técnica de aterrizaje —el flare— consiste en bajar los mandos del paracaídas en el último momento para frenar al máximo e iniciar un aterrizaje suave de pie.