El patinaje artístico llegó a los Juegos Olímpicos de Salt Lake City 2002 con un sistema de puntuación que llevaba décadas siendo cuestionado: el sistema 6.0, en el que los jueces puntuaban de 0,0 a 6,0 la presentación técnica y artística. Funcionó durante casi un siglo, pero también fue el caldo de cultivo de décadas de sospechoso favoritismo político y, finalmente, de corrupción abierta.
Los Juegos de Salt Lake City y la prueba de parejas
La prueba de patinaje de parejas de los Juegos Olímpicos de Salt Lake City fue, según todos los que la vieron en directo y por televisión, una competición clara. La pareja canadiense Jamie Salé y David Pelletier habían ofrecido una actuación brillante e impecable con su programa libre al ritmo de Love Story. La pareja rusa Elena Berezhnaya y Antón Sikharulidze, aunque técnicamente muy sólida, había cometido un error visible en la salida de un salto.
Sin embargo, cuando se anunciaron los resultados, la victoria fue para los rusos: cinco jueces votaron por Berezhnaya y Sikharulidze, cuatro por Salé y Pelletier. El público en el recinto abucheó estrepitosamente.
La confesión de Le Gougne
Los días siguientes se convirtieron en el mayor escándalo de la historia del patinaje artístico. La jueza francesa Marie-Reine Le Gougne confió a varios colegas que había sido presionada por el presidente de la Federación Francesa de Patinaje, Didier Gailhaguet, para votar a favor de los rusos como parte de un acuerdo: Francia obtendría el voto de los rusos para su pareja de danza sobre hielo.
Le Gougne declaró ante las autoridades de la ISU que había votado contra su propia valoración artística, siguiendo instrucciones. La revelación fue devastadora para la credibilidad del deporte.
La solución sin precedentes: dos oros
El Comité Olímpico Internacional y la ISU se encontraron ante un dilema: anular el resultado era técnica y políticamente complejo. La solución adoptada fue sin precedentes en la historia olímpica: se otorgó una segunda medalla de oro a la pareja canadiense Salé y Pelletier, manteniendo también el oro de los rusos. Por primera vez en la historia, hubo dos campeones olímpicos en una misma prueba.
Le Gougne y Gailhaguet fueron suspendidos por la ISU. Años después se supo que las sospechas apuntaban a un entramado más amplio que involucraba también a la mafia rusa, aunque no se logró probar judicialmente.
La caída del sistema 6.0
El escándalo hizo insostenible el sistema 6.0. Aunque la ISU ya llevaba años trabajando en un sistema alternativo, Salt Lake City aceleró el proceso. En la temporada 2004-2005, el nuevo International Judging System (IJS), también conocido como Code of Points (CoP), entró en vigor en todas las competiciones oficiales de la ISU.
Las principales innovaciones del nuevo sistema fueron:
- Cada elemento tiene un valor base fijo y una nota de ejecución (GOE) que ajusta ese valor
- Los jueces son anónimos durante la competición: nadie sabe en tiempo real qué nota pone cada juez
- Se eliminan la nota más alta y la más baja de cada elemento, reduciendo el impacto de los jueces extremos
- La puntuación total es la suma de todos los elementos más los componentes del programa, no una impresión global subjetiva
El sistema no ha eliminado toda posibilidad de sesgo —los jueces siguen siendo humanos— pero ha reducido enormemente el margen para los acuerdos previos, ya que ningún voto individual puede determinar por sí solo el resultado.
El legado del escándalo
El escándalo de Salt Lake City 2002 es hoy el momento que los historiadores del patinaje artístico señalan como el punto de inflexión definitivo hacia la modernización del deporte. Sin aquella vergüenza pública, el sistema 6.0 podría haber sobrevivido mucho más tiempo. En cierto sentido, la corrupción que se destapó aquel febrero en Utah fue el catalizador que transformó el patinaje artístico en el deporte más transparente en su puntuación que ha sido jamás.