La música y el vestuario son dos de los elementos más visibles del patinaje artístico y también son regulados por el reglamento de la ISU. Aunque el patinador tiene una libertad considerable para elegir ambos, existen normas específicas que deben cumplirse.
La música: de la sinfonía al pop
Históricamente, el patinaje artístico de competición utilizó casi exclusivamente música clásica o sinfónica. A lo largo del siglo XX, los comités técnicos se mostraron conservadores ante cualquier intento de usar géneros populares o música con letra.
Eso cambió definitivamente en 2014 para la danza sobre hielo y en 2015-2016 para el patinaje individual y las parejas, cuando la ISU autorizó el uso de música con letra vocal en todos los segmentos de todas las disciplinas. La reforma respondía a las demandas de los patinadores y de las cadenas de televisión de hacer el deporte más accesible y atractivo para el público general.
Desde entonces, se han visto programas competitivos con música de artistas como Ed Sheeran, Édith Piaf, Radiohead, Beyoncé, Pink Floyd o flamenco español. La variedad ha enriquecido enormemente la expresión artística de los programas.
Requisitos técnicos de la música
- La música debe entregarse en un formato aprobado por la organización antes de la competición
- La duración debe ajustarse exactamente al tiempo reglamentario de cada segmento; la música se corta automáticamente al final del tiempo permitido
- El patinador puede usar más de una pieza musical o fragmentos de distintas obras montados en una misma pista
- Si la música se detiene por un fallo técnico ajeno al patinador, este tiene derecho a repetir la actuación
El vestuario: entre el arte y el reglamento
El vestuario del patinaje artístico es famoso por su elaboración: trajes adornados con pedrería, bordados, plumas o lentejuelas son habituales en las competiciones de élite. Sin embargo, el reglamento ISU establece límites:
Para mujeres: el traje debe cubrir adecuadamente la parte inferior del cuerpo. Las faldas son la opción más habitual, pero también están permitidos pantalones y mallas de tela opaca o semitransparente siempre que el conjunto no resulte excesivamente revelador. Las transparencias excesivas en zonas del cuerpo están expresamente prohibidas.
Para hombres: el pantalón es obligatorio. Los trajes de una pieza que cubran la pierna completa están permitidos. Las camisetas o tops sin mangas requieren que el conjunto global sea de carácter deportivo.
Para todas las categorías: los complementos sueltos o decorativos que puedan desprenderse durante la actuación están prohibidos. Las capas o capas de tela que pudieran enredar con los patines también están vedadas.
El impacto del vestuario en la puntuación
El vestuario no tiene una valoración directa en el sistema IJS, pero los jueces lo tienen en cuenta de forma indirecta en los componentes del programa, especialmente en la “actuación” y la “interpretación de la música”. Un traje que complementa perfectamente la música y los movimientos del programa contribuye a la coherencia artística que los jueces valoran.
Por el contrario, una infracción del reglamento de vestuario puede conllevar una deducción de 1 punto en la nota total del segmento.
La tradición del cambio de traje
Algunos patinadores utilizan dos trajes distintos para el programa corto y el programa libre, reforzando la identidad artística de cada programa. Otros establecen una imagen visual consistente a lo largo de toda la temporada con colores o estilos reconocibles. El traje forma parte de la imagen de marca del patinador y, en el caso de las figuras más conocidas, los trajes icónicos forman parte de la memoria colectiva del deporte: el traje morado de Torvill y Dean en Sarajevo 1984 o el traje azul de Yuzuru Hanyu en sus programas de Chopin son parte de la historia del patinaje artístico.