El quinze —quince en valenciano— es la unidad básica de puntuación de la pelota valenciana. Cada vez que un equipo gana un punto, suma un quinze, y la acumulación de cuatro quinzes da como resultado un joc. Este sistema de tanteo, con siglos de historia, es uno de los elementos más identificativos del deporte y un vínculo vivo con la tradición de los juegos de pelota medievales europeos.
El sistema de quinzes
Los quinzes progresan siguiendo la serie 15-30-45-joc. Cuando un equipo gana su primer punto en un joc, se dice que tiene quince. Cuando gana el segundo, tiene trenta (treinta). Cuando gana el tercero, tiene quaranta-cinc (cuarenta y cinco). Y cuando gana el cuarto, ha aconseguit el joc —ha conseguido el juego. El anunciador del partido declara el marcador en valenciano después de cada punto, lo que convierte el tanteo en parte del ritual del trinquet.
La relación con el tenis
El sistema de quinzes de la pelota valenciana y el sistema de puntuación del tenis moderno tienen un origen común: los juegos de pelota medievales europeos. El tenis adoptó la progresión 15-30-40-juego —una ligera variación del original— cuando se codificó como deporte moderno en el siglo XIX, tomando como referencia los sistemas de tanteo que ya usaban los juegos de pelota anteriores. La pelota valenciana ha mantenido el sistema original con la progresión 15-30-45, lo que la convierte en un testimonio vivo de cómo se puntuaba antes de que el tenis existiera.
El val: cuando los quinzes se ponen tensos
Cuando ambos equipos están empatados a 45 —tres quinzes para cada uno— entra en acción el val. Este mecanismo especial convierte el punto siguiente en una apuesta táctica: el equipo que saca puede ofrecer el val al rival, que debe decidir si lo acepta o lo rechaza. El val es uno de los momentos más emocionantes del partido, cuando el trinquet se queda en silencio y la tensión se eleva.
Los quinzes en el raspall
En el raspall, los quinzes no siempre equivalen a un punto simple: la distancia que recorre la pelota puede equivaler a varios quinzes a la vez. Esto hace que los marcadores del raspall sean más volátiles que los de la escala i corda y que el tanteo pueda cambiar radicalmente en un solo golpe bien ejecutado.