La pilota —la pelota en valenciano— es el objeto central del deporte y una pieza artesanal de gran tradición. No es simplemente un balón de caucho fabricado en serie: es un objeto hecho a mano por artesanos especializados, con materiales naturales y técnicas que se han transmitido de generación en generación. La pilota es, en sí misma, parte del patrimonio cultural del deporte.
Los materiales de la pilota
El núcleo de la pilota puede ser de corcho natural o de goma, dependiendo de la modalidad y de la tradición del fabricante. Sobre este núcleo se enrollan capas sucesivas de hilo de lana con tensión controlada, que dan a la pilota su forma esférica y su densidad característica. La capa exterior es de cuero natural, cosida a mano con hilo resistente.
El cuero de la pilota suele ser de piel de animal curtida, y su calidad es determinante para la durabilidad y el comportamiento de la pelota durante el partido. Un buen cuero exterior prolonga la vida de la pilota y mantiene sus características de rebote incluso después de horas de uso intenso.
El oficio de pelotaire
Los artesanos que fabrican las pilotas se llaman pelotaires —no confundir con los jugadores, que se llaman pilotaris—. Este oficio artesanal tiene siglos de historia en la Comunitat Valenciana y está vinculado a poblaciones concretas donde la tradición de fabricación se ha mantenido viva. Los pelotaires más reconocidos tienen clientes entre los mejores pilotaris profesionales, que confían en su habilidad para fabricar pilotas con las características exactas que necesitan.
La importancia de la pilota para el juego
Las características de la pilota —su peso, su dureza, su forma y su cuero— afectan directamente al juego. Una pilota demasiado dura puede lesionar la mano del pilotari; demasiado blanda, pierde velocidad y dificulta el golpeo preciso. Los pilotaris profesionales son muy exigentes con la calidad de la pilota y suelen traer sus propias pilotas a los partidos importantes.