El jai alai profesional tiene una historia fascinante que trasciende las fronteras del País Vasco. Durante décadas fue uno de los deportes de apuestas más populares de Estados Unidos y uno de los espectáculos más originales de Cuba y México.
El origen fuera del País Vasco
La cesta punta llegó a Cuba a finales del siglo XIX, importada por emigrantes vascos. Desde allí se extendió a México, Argentina y, sobre todo, a Estados Unidos. El frontón de Miami, inaugurado en 1926, fue el primer gran frontón profesional americano y el inicio de una expansión espectacular.
El auge en Estados Unidos
Entre las décadas de 1950 y 1980, el jai alai fue un fenómeno cultural en Florida, Connecticut y Rhode Island. Los frontones funcionaban como instalaciones de apuestas totalizadoras —similares a los hipódromos— donde el público podía apostar legalmente por los jugadores o parejas de cada partido.
Los principales frontones (Miami Jai-Alai, Dania Jai-Alai, Hartford Jai-Alai) llegaron a atraer a más de un millón de espectadores al año. Los pelotaris vascos y cubanos que actuaban en estos frontones gozaban de contratos millonarios y una popularidad enorme.
El formato de apuestas
En el jai alai profesional americano, los partidos enfrentaban a 8 jugadores o parejas (numerados del 1 al 8) que competían en rondas eliminatorias acumulando puntos. Los espectadores podían apostar a:
- Win: el jugador que termine primero.
- Place: un jugador que termine primero o segundo.
- Quiniela: los dos primeros en cualquier orden.
- Perfecta / Exacta: los dos primeros en orden exacto.
- Trifecta: los tres primeros en orden exacto.
El declive
A partir de los años 80, varios factores causaron el declive del jai alai americano: la proliferación de otras formas de juego y apuestas (casinos, loterías), una huelga de jugadores en 1988 que dañó la imagen del deporte, y el envejecimiento del público aficionado.
El resurgimiento actual
En España, el jai alai profesional sigue activo en Pamplona y San Sebastián. A nivel internacional hay iniciativas de difusión en Indonesia, Filipinas y otros países asiáticos donde la cesta punta ha despertado interés reciente.