El juego corto es una de las tácticas más efectivas y más usadas en la pelota vasca. Consiste en golpear la pelota de forma que, después de tocar el frontis, el bote sea muy corto: la pelota apenas se aleja de la pared, obligando al equipo rival a correr hacia adelante para alcanzarla antes de que dé el segundo bote. Si el pelotari rival no llega a tiempo, la pelota bota dos veces y el tanto se pierde.
Este tipo de juego requiere control técnico preciso. Para conseguir un bote corto, el pelotari debe golpear la pelota con menos potencia que en un golpe normal, pero dirigiéndola con precisión para que aun así supere la línea de falta en el frontis. Un golpe demasiado suave no llegará a la línea de falta (falta), pero uno demasiado fuerte dará un bote largo y fácil de devolver.
La efectividad del juego corto depende del contexto táctico. Es más efectivo cuando el equipo rival está posicionado hacia el fondo del frontón, lejos del frontis, porque tendrán que recorrer mucha más distancia para llegar a la pelota corta. Si los rivales están adelantados, la pelota corta puede ser fácilmente alcanzada y devuelta.
El contrajuego al juego corto: el juego largo
El antídoto natural al juego corto es el juego largo. Si un equipo abusa del juego corto, el rival puede anticiparlo y estar posicionado adelantado para responder. La tensión táctica entre juego corto y juego largo es uno de los elementos más fascinantes de la pelota vasca: los pelotaris no solo deben ser habilidosos técnicamente, sino también inteligentes tácticamente.
El juego corto en las diferentes modalidades
Aunque la táctica es la misma en todas las modalidades, la ejecución varía. En el juego a mano, conseguir el bote corto requiere un control exquisito de los dedos y la muñeca. Con la pala o la cesta, hay más potencia disponible pero también más dificultad para dosificarla con precisión. El xare, con su red, permite quizás el control más fino de la potencia y el bote de todos los instrumentos.