El trinquete es el espacio de juego más sofisticado y antiguo de la pelota vasca. Es un frontón completamente cerrado con cuatro paredes (frontis, pared lateral izquierda, pared lateral derecha y pared trasera), que permite que la pelota rebote en todas las superficies del recinto. Esta característica lo convierte en un espacio de juego único que da origen a modalidades específicas de pelota vasca que no pueden practicarse en un frontón abierto convencional.
El rebote en trinquete es la modalidad más representativa de este espacio. Se practica con una pelota de cuero de pequeño tamaño y con la mano desnuda o un guante, a diferencia del jai alai o la cesta punta que usan cestas. Los jugadores aprovechan todas las paredes del trinquete para colocar la pelota en zonas difíciles para el rival: un golpe que roza el tejado y cae cerca de la pared trasera, o una pelota que bota en la pared derecha y sale inesperadamente, son jugadas características del rebote en trinquete que no existen en otras modalidades.
El trinquete tiene elementos arquitectónicos únicos que forman parte del juego. El tejado es una estructura inclinada que corre a lo largo de la pared lateral derecha a cierta altura: si la pelota toca el tejado y bota en la cancha, sigue en juego. El tambor es un saliente en la zona del saque que también puede ser usado tácticamente. Estas características hacen del trinquete un espacio con sus propias reglas de rebote específicas que los jugadores deben conocer y dominar.
La puntuación en rebote de trinquete
El sistema de puntuación del rebote en trinquete tiene similitudes con el tenis: se juega por juegos y sets, con tantos contados al estilo del tenis (15-30-40-juego) en algunas tradiciones, aunque hay variaciones según la zona y el nivel de competición. El partido puede disputarse al mejor de tres o cinco sets. La complejidad del recinto y la velocidad del juego hacen del trinquete un espacio de competición exigente y espectacular.
Los trinquetes en la actualidad
El número de trinquetes activos ha disminuido en las últimas décadas porque su construcción y mantenimiento son más costosos que los frontones convencionales. Sin embargo, quedan trinquetes históricos en activo en el País Vasco, Navarra y algunas localidades de la diáspora vasca en América del Sur, donde la tradición de la pelota vasca se ha mantenido viva. La Federación Internacional de Pelota Vasca promueve el trinquete como parte del patrimonio de la pelota.