El xare es quizás la modalidad de pelota vasca menos conocida del gran público, pero tiene sus propias características únicas que la distinguen claramente de las demás variantes del juego. El instrumento que da nombre a la modalidad es una red pequeña y rígida montada en un mango corto, que permite al pelotari atrapar la pelota en movimiento y devolvería con gran control y efectos variados.
A diferencia de la cesta (que es una canasta cerrada donde la pelota queda atrapada y se lanza por el movimiento de la muñeca y el brazo), el xare tiene una red abierta que retiene la pelota solo momentáneamente gracias a la tensión de la red y la técnica del pelotari. Esto lo hace más difícil de aprender pero más versátil en cuanto a las posibilidades de efecto y dirección del lanzamiento.
El xare se juega en frontón cubierto, como la mayoría de modalidades de pelota vasca profesional. Las paredes del frontón (frontis, pared izquierda y a veces contracancha) son el escenario donde los pelotaris intercambian la pelota intentando generar situaciones difíciles para el equipo rival. La partida puede ser al mejor de 35 o 40 tantos según el reglamento de cada competición.
La técnica del xare
La técnica del xare es específica y diferente a las otras modalidades. El pelotari debe calcular perfectamente el momento de interceptar la pelota con la red: demasiado pronto y la pelota golpea el borde; demasiado tarde y la pelota pasa de largo. La habilidad está en atrapar la pelota en el punto óptimo de la red y usarla como muelle para lanzarla de nuevo con velocidad y dirección controladas.
El xare en la conservación de la tradición vasca
Como muchas de las modalidades de pelota vasca, el xare forma parte del patrimonio cultural del País Vasco. Su preservación y práctica son vistas como un elemento de la identidad cultural vasca, y existen iniciativas tanto en España como en las comunidades vascas de América (especialmente en Argentina, Chile y Estados Unidos) para mantener viva esta tradición.