La cesta punta, conocida internacionalmente como jai alai (expresión vasca que significa “fiesta alegre”), es la modalidad más espectacular, rápida y conocida fuera del País Vasco de toda la familia de la pelota vasca.
La cesta: el implemento clave
El elemento diferenciador de esta modalidad es la cesta, una canasta alargada y curvada fabricada con mimbre de castaño que se fija al antebrazo y la mano mediante un guante de cuero. Tiene forma de gancho que prolonga el brazo del jugador, actuando como una palanca.
La cesta permite recoger la pelota en movimiento y lanzarla en un movimiento fluido de recogida-lanzamiento. Esta mecánica genera velocidades imposibles con ningún otro utensilio deportivo: hasta 302 km/h, según el Libro Guinness de los Récords.
Cada cesta se fabrica a medida para cada pelotari y puede tardar entre 10 y 30 horas en construirse. Su vida útil es de pocas semanas a nivel profesional, ya que el mimbre se desgasta con el impacto repetido de la pelota.
La pelota
La pelota de cesta punta es más pequeña y dura que la de otras modalidades: pesa entre 120 y 140 gramos y tiene un núcleo de caucho comprimido recubierto de dos capas de hilo de lino y una cubierta exterior de piel de cabra. Su dureza es extrema: un impacto directo puede causar lesiones graves.
El frontón de 54 metros
El frontón de cesta punta mide 54 metros de largo, frente a los 36 de la pelota a mano. Esta longitud es necesaria para que los jugadores puedan reaccionar ante una pelota que viaja en fracciones de segundo de un extremo al otro. El frontis tiene entre 12 y 15 metros de alto y está construido con hormigón especialmente resistente.
El juego y los puntos
Los partidos de jai alai se juegan generalmente al mejor de cierto número de tantos (normalmente 35 en competición profesional). La dinámica es similar a la de otras modalidades: el jugador debe golpear la pelota contra el frontis y hacer que el rival no pueda devolverla.
En el jai alai profesional de los Estados Unidos y Cuba se jugó durante décadas con un formato de quiniela donde los espectadores apostaban por parejas o jugadores individuales.