En la historia del Campeonato del Mundo de Petanca, la pregunta de qué país tiene más títulos parece simple, pero esconde una historia de transformación profunda del deporte: la historia de cómo Francia dominó el inicio de la competición y de cómo Asia fue erosionando ese dominio hasta cambiar completamente el equilibrio de poder.
El dominio inicial de Francia: 1959-1985
Cuando el Campeonato del Mundo comenzó en 1959, Francia era el único país que tenía la estructura, la tradición y el nivel técnico necesarios para ganar de forma consistente. Los jugadores franceses —muchos de ellos de origen provenzal o del norte de África— llevaban décadas jugando a la petanca en el ambiente competitivo más exigente del mundo. Sus rivales europeos tenían estructura, pero no la misma profundidad de talento.
En las primeras décadas del campeonato, Francia ganó con tal regularidad que el torneo parecía en algunos aspectos más un campeonato francés que un campeonato del mundo. Las excepciones —cuando Bélgica, Suiza o Marruecos ganaban algún título— eran las noticias, no la norma.
Esta acumulación de títulos en las primeras décadas es lo que explica la ventaja histórica de Francia: cuando los equipos asiáticos empezaron a llegar al podio, Francia ya tenía una ventaja enorme en el recuento total de títulos.
La irrupción asiática: 1985-2000
El cambio empezó a notarse de forma clara en la segunda mitad de los años 80 y se aceleró en los 90. Los equipos de Laos y Tailandia empezaron a llegar a las semifinales y finales del campeonato, y pronto empezaron a ganar.
Laos fue el primer país asiático en convertirse en potencia real del campeonato. Su tradición petanquista, heredada de la presencia francesa en Indochina, produjo jugadores de nivel mundial que derrotaron a equipos europeos de primer nivel. Las victorias lausianas en el Campeonato del Mundo de los años 80 y 90 fueron el aviso de lo que vendría.
Tailandia siguió el mismo camino con resultados aún más espectaculares. Los equipos tailandeses, especialmente los femeninos, empezaron a ganar con una regularidad que pronto los convirtió en los principales rivales de Francia.
El presente: una rivalidad multidireccional
En el siglo XXI, el podio del Campeonato del Mundo de Petanca ya no tiene un dominador claro. Francia sigue siendo la potencia histórica con más títulos acumulados, pero en las últimas dos décadas Tailandia ha ganado tantos o más títulos que Francia, especialmente en las categorías femeninas.
El panorama actual podría resumirse así:
- Francia: máxima potencia histórica, sigue siendo temida pero ya no invencible.
- Tailandia: potencia dominante de las últimas dos décadas, especialmente en femenino.
- Laos: potencia consistente en categorías masculinas.
- Marruecos: el gran representante africano, con presencias regulares en el podio.
- Bélgica: la principal potencia europea alternativa a Francia.
- Vietnam y Camboya: emergentes que cada vez están más presentes en las fases finales.
¿Seguirá Francia siendo el líder histórico?
La pregunta es pertinente: al ritmo actual de acumulación de títulos de Tailandia, ¿llegará a superar a Francia en el recuento histórico total?
La respuesta depende de cuántos años más lleve Tailandia al nivel actual de dominio. Si la estructura de formación tailandesa sigue produciendo jugadores de élite con la misma regularidad, es cuestión de tiempo que el recuento total de títulos de Tailandia se acerque al de Francia. Pero dada la ventaja que Francia acumuló en las primeras décadas, igualarlo seguirá siendo un proyecto a muy largo plazo.
Lo que sí es seguro es que el debate sobre el país dominante en petanca ya no tiene una respuesta simple. El deporte se ha globalizado de verdad, y eso es, en definitiva, lo mejor que le puede pasar a cualquier deporte que aspira a ser reconocido por el Comité Olímpico Internacional.
El significado del récord para el deporte
El hecho de que el récord de títulos mundiales esté en disputa real entre Europa y Asia tiene un valor simbólico enorme para la petanca. No es un deporte donde un país ha dominado de forma tan aplastante que los demás hayan desistido de competir. Es un deporte donde la hegemonía histórica se disputa activamente, donde el que ganó ayer puede perder hoy y donde el trabajo de formación y preparación tiene un retorno real en resultados.
Esa dinámica competitiva es uno de los argumentos más poderosos de la petanca para aspirar a una mayor visibilidad internacional y, eventualmente, al programa olímpico.