El patriarca del Texas Hold’em
Si hubiera que elegir un único nombre como el padre del póker moderno, ese nombre sería Doyle Brunson. Nacido el 10 de agosto de 1933 en Longworth, Texas, Brunson fue el hombre que llevó el Texas Hold’em de los saloons de su estado natal a los casinos de Las Vegas, el que describió las estrategias del juego en el libro más influyente del póker, el que ganó las primeras dos décadas de la WSOP y el que representó durante medio siglo la conexión entre el póker salvaje del pasado y el juego organizado del presente.
El camino difícil: de Longworth a Las Vegas
La historia de Brunson no es la de un hombre de fortuna. Creció en una familia modesta en el oeste de Texas, donde el póker era una forma de entretenimiento cotidiana en los ranchos y las ciudades pequeñas. Era también un deportista excepcional: recibió una beca para jugar al baloncesto universitario y tenía posibilidades reales de llegar a la NBA. Una lesión de rodilla truncó esa carrera antes de que comenzara.
Brunson se orientó entonces hacia el póker. A principios de los años 50 y 60, el juego en Texas era semilegal en el mejor de los casos, e ilegal en la práctica. Los jugadores profesionales se movían de ciudad en ciudad buscando partidas, muchas veces en locales de dudosa reputación donde no era inusual que terminaran las noches con robos o violencia. Brunson fue víctima de un robo a mano armada en más de una ocasión. Continuó jugando.
Las WSOP y los dos títulos consecutivos
En 1970, cuando Benny Binion organizó las primeras WSOP, Brunson ya era uno de los mejores jugadores de Texas. Participó en las primeras ediciones y fue madurando en la estructura competitiva hasta que, en 1976, ganó el Main Event. En 1977, lo ganó de nuevo.
Pero la hazaña que lo inmortalizó no fue solo la victoria repetida: fue la mano con la que ganó en ambas ocasiones. En los dos heads-up finales, Brunson consiguió la victoria con la combinación 10-2 offsuit (diez y dos de distintos palos): una mano que ningún manual de estrategia recomendaría jugar en ninguna situación. En ambos casos, el tablero le favoreció de forma extraordinaria para completar una full house con esa combinación. Desde entonces, el 10-2 es conocido en el mundo del póker como “la mano de Brunson” o “la mano de Doyle”.
Super System: el libro que lo reveló todo
En 1979, Brunson publicó “Super System: A Course in Power Poker”, un libro que cambió para siempre la forma en que el póker se enseñaba y aprendía. Con la colaboración de jugadores de la talla de Chip Reese, Bobby Baldwin y David Sklansky, Brunson describió en detalle las estrategias que los mejores jugadores del mundo usaban para ganar.
La irrupción del libro fue tal que varios de los propios colaboradores admitieron después haber revelado demasiado: que las técnicas descritas en Super System eran tan avanzadas para su época que su publicación elevó el nivel general del juego de forma dramática. Un libro de estrategia que sus propios autores consideraban demasiado revelador: ese es el impacto de Super System.
El último de los grandes
Brunson siguió jugando activamente hasta sus últimos años, participando en las WSOP y en eventos de alto nivel hasta bien entrados los 80. Era una presencia histórica en las mesas: el hombre que había conocido al fundador de las WSOP, que había jugado póker en Texas antes de que hubiera circuito, que había visto el juego transformarse de cultura marginal en deporte global.
Falleció el 14 de mayo de 2023, a los 89 años. Su legado es doble: como jugador, es el patriarca de las WSOP; como divulgador, el hombre que abrió el juego al mundo a través de Super System. El Texas Hold’em no sería lo que es sin Doyle Brunson.