El dominio de México en el raquetbol mundial no es un accidente ni el producto de una sola generación de jugadores excepcionales. Es el resultado de décadas de construcción de una cultura deportiva, una infraestructura densa y un sistema competitivo que convierte el raquetbol en algo más que un deporte: en parte de la identidad deportiva nacional de muchas comunidades urbanas mexicanas.
México descubrió el raquetbol en los años 70 a través de su frontera norte y lo adoptó con una entrega que ningún otro país latinoamericano —y posiblemente ningún otro país del mundo— ha igualado. Mientras que en EE.UU. el raquetbol compite con decenas de deportes populares por la atención y la participación, en México encontró un espacio más amplio: el squash tenía menos penetración, el pádel no existía aún, y el raquetbol llenó el nicho de deporte de raqueta en interiores de forma natural.
La infraestructura: pistas en todos los clubes
La inversión en pistas de raquetbol en México fue masiva durante los años 80 y 90. Los clubes deportivos privados de las ciudades medias y grandes construyeron pistas de raquetbol como equipamiento estándar. Los centros deportivos municipales, los YMCAs mexicanos y muchas escuelas y universidades incorporaron pistas de raquetbol en sus instalaciones. Esta densidad de infraestructura garantizó que cualquier persona con interés en el deporte pudiera encontrar una pista cerca de casa.
El sistema competitivo: del infantil al profesional
México desarrolló un sistema de competición por categorías de edad muy completo, que permite a los jugadores competir desde la infancia y crecer en el nivel hasta llegar al profesional. Este sistema produce constantemente nuevos talentos que se añaden a la base ya existente. La existencia de ligas estatales, campeonatos nacionales por categoría y selecciones nacionales en múltiples divisiones da visibilidad y objetivos a los jugadores de todos los niveles.
El modelo Paola Longoria
La figura de Paola Longoria ha sido fundamental para el crecimiento del raquetbol en México en el siglo XXI. Su dominio absoluto del raquetbol femenino mundial, con más de una década en la cima, ha dado al deporte una visibilidad mediática que ningún otro jugador había conseguido. Longoria es un fenómeno deportivo que trasciende el raquetbol y que ha inspirado a miles de niñas mexicanas a practicar el deporte.