Entre Orio y Getaria hay exactamente 4,5 kilómetros en línea recta. En el mapa, son dos puntos casi indistinguibles en la costa guipuzcoana. En el mundo del remo costero, son los protagonistas de una rivalidad que ha dado al deporte algunas de sus páginas más emocionantes.
Dos pueblos, dos tradiciones, un mar compartido
Orio es un pequeño municipio a orillas del río Oria, donde el río desemboca en el Cantábrico formando una ría que es el escenario natural de una de las tradiciones de remo más orgullosas de Euskadi. Sus colores son el azul y el blanco, y su club (conocido simplemente como Orio) es sinónimo de éxito y dominación en la historia de las traineras.
Getaria es todavía más pequeño: un pueblo-isla conectado a tierra por un istmo, famoso por su gastronomía (el txakoli de Getaria es uno de los vinos blancos más conocidos del País Vasco) y por sus deportistas. El club de remo del pueblo, conocido como Kemen (fuerza en euskera), lleva el nombre que mejor describe la actitud de sus remeros: nunca se rinden.
La historia de un duelo
La rivalidad entre Orio y Getaria tiene raíces en el siglo XX, cuando ambos clubs comenzaron a alcanzar el nivel de élite del remo costero vasco. Pero se intensificó especialmente a partir de los años 1980, cuando Orio inició un ciclo de victorias en la Bandera de La Concha que le convirtió en el club dominante de la época.
Getaria/Kemen fue, durante muchos de esos años, el rival más tenaz de Orio. En múltiples regatas, los metros que separaban a ambas traineras al cruzar la meta se contaban en segundos o menos, y el resultado pendía de la última palada, de la mejor ciaboga, del patrón que leyó mejor el mar en el momento decisivo.
La rivalidad que mejora el deporte
Los mejores momentos de la rivalidad Orio-Getaria no son solo las victorias de uno u otro. Son las regatas donde ambos clubs llegaron tan juntos a meta que el fotofinish tuvo que determinar el ganador. Son las ciabogas donde un equipo salió mejor que el otro y construyó una ventaja que el rival no pudo recortar. Son los finales de temporada de Liga ACT donde el título dependía del resultado del último enfrentamiento entre ambos.
Esta rivalidad ha beneficiado al remo costero en su conjunto. La presión de tener un rival tan cercano y tan competitivo ha obligado a ambos clubs a superarse constantemente, a innovar en su preparación física y técnica y a reclutar y formar a los mejores talentos de sus respectivas comunidades. El nivel del remo vasco es más alto porque existe esta rivalidad, y eso beneficia a todos.
El derbi de la costa
Cuando Orio y Getaria se enfrentan en una regata de la Liga ACT o en una bandera, el ambiente tiene algo de derbi futbolístico. Los aficionados de ambos pueblos se concentran en la zona de meta o en las embarcaciones de seguimiento, los colores se mezclan y la tensión en el agua es palpable. Los remeros de ambos clubs lo saben: en un derbi, el resultado importa más que en cualquier otra regata.
Esta intensidad es parte del atractivo del remo costero vasco. La pequeñez de los pueblos, la cercanía geográfica y la intensidad de los lazos comunitarios crean rivalidades que ninguna competición de gran escala puede replicar. La Concha es la gran fiesta; el derbi Orio-Getaria es la pasión de verdad.